El dueño recibió orden de demolerla en febrero pero quiso esperar a que se acometiese la humanización de la zona
06 nov 2009 . Actualizado a las 10:52 h.Los neones rojos guiñan el ojo a la hora de la siesta en la calle Abeleira Menéndez. En el vial que entronca con la Ferrería algunas empleadas del Apolo´s Club esperan aburridas en la puerta la llegada de algún cliente.
En la antigua rúa de los herreros sobran las vigas de madera al aire. Hay demasiadas pero las fachadas parecen sólidas. Eso es al menos lo que asegura Santiago desde un balcón del número 12. «Esto no se cae, aquí el único problema son las chispas que sueltan los cables eléctricos pero los han arreglado hace poco». En el piso de arriba una vecina curiosea la calle donde Nacho, uno de los empleados de una empresa de limpieza de fachada se aplica con fuerza contra una pintada.
«Llevamos quince días limpiando las calles del casco vello», comenta este trabajador. Han abordado las pintadas de Abeleira Menéndez y Cruz Verde y ahora están limpiando la Ferrería. En esta calle hay varios inmuebles de los que sólo quedan las fachadas y algunas vigas. En los solares abandonados se acumula la basura. Algunos vecinos echan las bolsas dentro de las casas desocupadas. El Concello no las retira. Uno de los lugares donde se acumulan los desperdicios que sirven de festín a las ratas es la casa número 43, que ha sido vallada para evitar peligro de desprendimientos.
El dueño de la casa recibió orden de demolición en el pasado febrero pero esperó a que se llevasen a cabo las obras de humanización. Ahora tiene previsto construir apartamentos.
Aunque la policía local recibió la voz de alarma el miércoles por la tarde y mandó cortar la calle Ferrería, en realidad la casa número 43 ya llevaba meses vallada. Hace unos días se retiraron las vallas para sustituir el pavimento por nuevas losas de granito. «Hemos estado excavando a un metro de profundidad con el martillo percutor y no ha temblado nada la casa. No hay peligro», asegura un obrero de las obras de humanización. Pero el miércoles por la tarde una paseante opinó lo contrario y dio la voz de alarma. El Concello no está dispuesto asumir nuevos riesgos que afeen su labor en el Casco Vello. El teniente de alcalde, Santiago Domínguez, ha señalado que la situación del inmueble ruinoso «está controlada» y que el vallado del contorno se mantendrá «o tempo que sexa preciso par garantir a seguridade».
El dueño tiene previsto iniciar los trabajos de desmontaje de la fachada en el plazo de diez días. El teniente de alcalde hizo un llamamiento para que los propietarios de edificios del Casco Vello que tienen órdenes de ejecución por parte del Concello las acometan sin dilaciones.