Elegidos para la glorieta

VIGO

09 oct 2009 . Actualizado a las 11:58 h.

El genial Tom Wolfe escribió un reportaje para Rolling Stone que terminó siendo uno de sus grandes libros: Lo que hay que tener . Años después, un guionista llamado Philip Kaufman convirtió el relato en película, Elegidos para la gloria , con la que recogió cuatro Oscar y puso cara de palo en la entrega de otros cuatro.

Elegidos para la gloria

narra la aventura formidable del proyecto Mercury, germen de la carrera espacial estadounidense. Durante años, pilotos de élite de EE.UU. fueron reclutados para subirse a toda suerte de prototipos y jugarse las nalgas sentados sobre toneladas de combustible sólido.

Wolfe narra cómo estos primeros astronautas se sumaron al proyecto. Cómo el jefe de la misión los reclutaba, prometiéndoles a cambio de sus vidas una porción del cielo. Todos, por supuesto, aceptaron, para demostrar que poseían lo que da título al libro: Lo que hay que tener .

Recordé el libro, aburrido ayer a la puerta de Conxemar. O, para ser más exactos, en un atasco en la glorieta de acceso al Ifevi. Por supuesto, la rotonda seguía en obras, pese a haber sido preinaugurada por el alcalde ya antes de la World Fishing.

La capacidad para la chapuza de nuestro Concello se supera en cada reto. Uno puede tolerar que los chiringuitos de playa se adjudiquen en septiembre. Ser benévolo e imaginar, incluso, que estos días estén en Samil forrándose con la venta de Pirulos y Frigopiés. Pero cabría esperar que, ante dos grandes eventos internacionales, no se hiciese el ridículo. Es pedir imposibles. Ni una miserable rotonda sabe hacer esta gente a tiempo.

El atasco por las obras se agravó porque Caballero decidió poner autobuses gratis al Ifevi. Y los taxistas protestaron, colapsando los accesos. El alcalde envió entonces a su edil de Tráfico, Xulio Calviño, para que se mantuviese firme: «No hay marcha atrás», les dijo a los autopatronos, usando un lenguaje mecánico muy apropiado.

Calviño, obedeciendo a su señor, aguantó el chaparrón, el real y el de los taxistas. Pero solo una hora después, el alcalde lo desautorizó, anulando la medida y dejando a su concejal como un estólido. Lo malo es que no es la primera vez. Acallar, y echar a su equipo a los cascos de los caballos, es marca de la casa.

Cuando Caballero eligió su lista, algunos creyeron que eran Elegidos para la gloria . Y va a pasar como en el libro: que los astronautas terminaron en huelga o dejando el programa cuando descubrieron que la idea de la NASA era que los cohetes serían dirigidos desde la Tierra. Que no serían pilotos. Que les tratarían como a monos. Aquellos héroes, con «lo que hay que tener», ganaron la batalla y pilotaron sus naves. Estos, no. Se conforman con ir en el cohete y haber sido «elegidos para la glorieta».

eduardorolland@hotmail.com