Los vecinos de distintos barrios de Redondela se despertaron por el estruendo de la tormenta, que causó un apagón de siete horas en algunas viviendas del municipio
08 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Me desperté por un ruido como un bombazo», cuenta María José Silva, secretaria del colegio Vigo. Decenas de rayos y truenos cayeron ayer de madrugada sobre la zona de Rande y San Vicente de Trasmañó en Redondela. La tormenta eléctrica sobresaltó a centenares de vecinos que a esas horas dormían plácidamente. «Estaba en la cama y tembló la casa», cuenta César Rodríguez, un joven de 20 años que está cursando un programa de garantía social en el colegio Vigo. «No recuerdo una tormenta así desde hace quince años», asegura el director del centro educativo, José Álvarez Carpintero.
Las descargas eléctricas afectaron a varios transformadores de electricidad y dejaron sin luz a cientos de vecinos. También averiaron uno de los sistemas de barrera del peaje de la autopista en la salida a Redondela.
Unión Fenosa movilizó a las empresas contratadas para las averías, que tuvieron que emplearse duramente para garantizar la reanudación del suministro eléctrico.
«A las cinco menos veinte de la mañana saltó la alarma del colegio como si hubiera entrado un intruso, pero supuse que era la tormenta», cuenta José Álvarez Carpintero. A las ocho menos cuarto de la mañana los 48 trabajadores de este centro concertado llegaron para trabajar, pero se encontraron con que el sistema de apertura eléctrica de las puertas no funcionaba. «Con ayuda de una linterna tratamos de reponer de subir los automáticos y vimos que sólamente funcionaban algunas luces del colegio». Avisaron a Fenosa y la empresa tuvo que sustituir un fusible del transformador que suministra energía al centro. En otros transformadores de la zona se produjo un auténtico desembarco de operarios para reparar los desperfectos causados por la tormenta.
Siete horas de apagón
Los doscientos alumnos que tenían que comenzar las clases a las ocho de la mañana no pudieron hacerlo y estuvieron unos veinte minutos sin clase. A las nueve de la mañana entraron los 300 estudiantes restantes y la situación casi se normalizó - a la una de la tarde seguían sin funcionar bien varios teléfonos que resultaron afectados por la avería- No obstante, en algunas viviendas de la zona el apagón duró más de siete horas y la luz no regresó hasta las 11.
En el instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Rande, donde trabajan cerca de medio centenar de personas también saltó la alarma antiincendios, a consecuencia de la caída de rayos. Rápidamente se arregló.