La provincia de España

VIGO

25 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Portugal no es una provincia de España. Así lo proclama la candidata conservadora lusa Manuela Ferreira, a quien por sus maneras, y su afición por la laca, se compara con Margaret Thatcher. «A Dama de Ferro», le dicen en el país hermano, pese a que, por su aversión al AVE, sería más la dama de los «caminhos de ferro».

Ferreira, en cualquier caso, quiere paralizar la conexión de alta velocidad con Galicia. Como buena política en campaña -aquí, allá y en Pernambuco-, ha encontrado un buen prejuicio popular con que movilizar al electorado. España, en esta visión pintoresca, quiere invadir, política y económicamente, Portugal. No sabemos si la idea prenderá entre sus electores. Ni cómo le sentará la frase a un madrileño, a un valenciano o a un vasco. Pero a cualquier gallego el mensaje le deja atónito.

En Vigo, la campaña de Ferreira suena más lisérgica, si cabe. Y no sólo porque, cariñosamente, nos apelen «portugueses». O porque se hayan hecho rimas, dignas de Martín Códax, sobre el origen y filiación del «primer vigués». Sino porque, de un tiempo a esta parte, más parece que seamos nosotros una provincia del país vecino. O, para ser más justos, que tenemos más relación con ellos que con el resto del mundo. Este año, tomé un avión en Oporto hacia Dublín. La próxima semana, volveré al Sá Carneiro para llevar a unas amigas que vuelan a Berlín. Varios amigos tienen contratos de investigación en la Universidade de Porto. Otro, ejerce como médico en Viana do Castelo. He amueblado media casa en el Ikea de Matosinhos. Cada verano, mi festival de música es Paredes de Coura. Y el libro que estoy leyendo, de una conocida editorial gallega, ha sido impreso en Famalicâo. Pero puedo seguir: La ropa que llevo puesta se cose, con buen criterio, en Braga. Un amigo, como decenas de empresarios vigueses, acaba de instalar fábrica en la región de Minho. Desayuno «papos secos» que compro regularmente en Monçao. Y sólo un urgente compromiso laboral me impidió este año veranear en el Algarve. Así que me gustaría saber de qué habla la señora Ferreira. Siento verdadera curiosidad por el significado de sus palabras. Aunque sospecho que, a uno y otro lado de la "raia", hay políticos que no saben estar a la altura de su electorado. Y que no comprenden el mucho bien que, por ejemplo, la Eurorregión en la que estamos nos hace a todos.

Mientras «A Dama de Ferro» agita banderitas, escribo en este ordenador, comprado en una cadena portuguesa de electrodomésticos afincada en Vigo. Que, por cierto, cuando se cuelga no me canta un fado. Pone «Windows ha detectado un problema y debe cerrarse». Mientras Ferreira se queja, Bill Gates se parte de risa.

eduardorolland@hotmail.com