La reconstrucción pericial del incendio de Jenaro de la Fuente demostró que basta un mechero para causar un fuego que alcanzó casi mil grados y que no hizo falta utilizar gasolina para avivar las llamas
24 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Genaro Cabo enciende dos pitillos y los deja cuidadosamente apoyados en el plástico que recubre las cubetas. Son recipientes similares a los que ardieron el pasado 22 de agosto en la calle Jenaro de la Fuente provocando un gran incendio.
Juan José D.E., el principal inculpado sostuvo en el juzgado que se acercó a la valla detrás de la cual estaban los palés y que se puso a a orinar a la vez que escupía el pitillo que llevaba en la boca. Esa es la versión que ha dado del origen de las llamas. Ayer se demostró que con un pitillo no se puede prender fuego a las cubetas. «A pesar de que he colocado cuidadosamente dos cigarrillos, han pasado quince minutos y se han apagado y no se ha prendido fuego al material», explicó Genaro Cabo presidente de Seganosa (Seguridad Gallega Nosa Terra), la empresa especializada en formación de bomberos y de servicios de emergencias.
Genaro Cabo es el perito contratado por la comunidad de vecinos del edificio número 6 de Jenaro de la Fuente. Los vecinos siguen viviendo en casa de familiares y amigos, aunque uno de ellos ocupa ya su vivienda, que está parcialmente dañada. Cabo, que ha realizado informes periciales en casos famosos como el del edificio Windsor, estima que los daños en el inmueble de Jenaro de la Fuente «superan el millón de euros».
El informe encargado por el Concello a la empresa Galai Control, encargada del plan de seguridad y control de las obras del párking, asegura que Juan José D.E., y Samuel E.S, imputados por el siniestro, utilizaron una acelerante para el fuego, posiblemente gasolina. «Nosotros descartamos el uso de gasolina», indica Genaro Cabo que, para demostrarlo, prendió ayer fuego a uno de los palés en las instalaciones de Seganosa en Salvaterra, utilizando un simple mechero. El punto de combustión de esta material, un derivado del petróleo, se alcanza entre 380 y 450 grados centígrados. En apenas diez minutos las llamas alcanzaba los cuatro metros de altura. El palé era exacto a uno de los 33 que se apilaban junto a la fachada del inmueble afectado donde pudieron alcanzarse entre 800 y mil grados de temperatura, según el experto en incendios José Barbosa.
Sin ordenanza específica
El Concello no tiene ninguna ordenanza específica sobre el acopio de este tipo de material. El alcalde, ?Abel Caballero dijo después del siniestro que «no se observa negligencia» en el acopio de material porque las estructuras de polipropileno que ardieron son «combustibles pero no inflamables». ?De este modo la empresa contratada por Puentes Infraestructuras exculpa a esta constructora.
No obstante, Genaro Cabo pone de relieve que «el palé estaba al alcance de cualquier peatón».