Arthuro regresa al escenario donde impulsó su carrera

V. López

VIGO

El brasileño Arthuro podría estrenarse como titular en el Celta precisamente ante el equipo que le vio explotar, el Córdoba. Tras pasar sin pena ni gloria por el Santander, Sporting y Alavés, fue en el cuadro andaluz donde encontró su sitio.

Llegó a la plantilla cordobesa con 24 años cedido por el Alavés. Entraba en un equipo recién ascendido en el que partía como cuarto delantero por detrás de Assen, Javi Moreno y Julio Pineda. Su segundo plano se convirtió en primero desde que en la primera jornada le marcó al Celta en Balaídos. Jugó 34 partidos en Liga en los que hizo diez goles a los que hay que sumar uno que le metió al Cádiz en la Copa.

En su debe quedaba un exceso de tarjetas: catorce amarillas y dos expulsiones. Precisamente por ser amonestado se perdió el partido decisivo de la última jornada en el que el Córdoba logró la permanencia ante la Real Sociedad.

A pesar de esto, el club andaluz se lo quería quedar en propiedad pero la oferta suculenta del Steaua de Bucarest le convenció para marcharse a Rumanía. «Es un partido bonito porque es mi último club en España. Lo pasé bien allí e hice muchos amigos. Traté dejar una buena impresión y la prueba es que esta semana hay gente que ya empezó a llamarme».

De su etapa solo quedan Arteaga, Assen y Javi Flores pero admite que tiene otros ingredientes que le motivan como el reencuentro con Lucas Alcaraz que le dirigió en su etapa en el Santander. «No quedan muchos compañeros de mi época, pero allí está Lucas Alcaraz con el que trabajé y lo conozco bien. Sé que es un equipo que sé va a ser muy rocoso».

El recuerdo que dejó en Córdoba entre la afición fue bueno pero no llegó a convertirse en ídolo por su frialdad. Los que le vieron jugar aseguran que llevaba más dentro de lo que pudo exponer. Quizás por esto, Dimitri Piterman, ex presidente del Alavés, llegó a afirmar que lo pretendía el Real Madrid.

Este sábado en su vuelta a El Arcángel le marcará el brasileño David Lopes con el que guarda una curiosa coincidencia, ambos jugaron en el Terek Grozny ruso. Su compatriota será el que le pueda amargar en su regreso a Córdoba donde reconoce que ha pasado su mejor etapa como futbolista a sus 27 años. «Fue cuando más goles metí en mi carrera y eso influye para que no pueda tener más que buenos recuerdos de la ciudad, la gente, y el club».