El naval salta al ruedo en O Berbés

VIGO

Tres trabajadores de Barreras lidiaron un novillo en la plaza de toros de A Ribeira en septiembre de 1948. El coso estuvo activo dos años en la playa de San Sebastián

09 sep 2009 . Actualizado a las 12:01 h.

La Hermandad de la Pasión, conformada por marineros de O Berbés, confeccionó un cartel atractivo para atraer al público a una becerrada benéfica que se celebraría, el 5 de septiembre de 1948, en la plaza de toros portátil de O Berbés. El programa estaba encabezado por el entonces entrenador del Real Club Celta, el ex guardameta internacional Ricardo Zamora, que lideraba una cuadrilla de jugadores célticos. Le seguían las cuadrillas de El Niño del Berbés y Albino Castro, transportistas y «conocidos elementos de la Ribera». Completaba el cartel, Ramper, con su espectáculo de toreo cómico. «La plaza, seguramente, va a resultar pequeña por primera vez», rezaba el anunció publicado en El Pueblo Gallego .

Los marineros de O Berbés se vieron obligados a cambiar el programa debido a que el Real Club Celta había concertado, en el último momento, un encuentro amistoso en A Coruña con el Deportivo. Así que, como sustitutos de los «matadores» célticos, la organización lió a la cuadrilla Factoría Barreras, compuesta por los trabajadores Manuel Ramos, El Niño Pirulo ; Emilio Domínguez, Dominguito ; y José Rodríguez, Pepillo . La finalidad de la becerrada era recaudar fondos para obras benéficas por lo que, la Hermandad de la Pasión recordaba en la prensa que «los niños, excepto los de pecho, pagarán rigurosamente su entrada».

Al día siguiente, en La Hoja Oficial del Lunes se reclamaba la construcción de una gran plaza de toros en Vigo, con capacidad para 15.000 personas, que «poco excedería de los tres millones de pesetas». Se decía en la publicación de la Asociación de la Prensa que el edificio podría albergar otro tipo de espectáculo, como boxeo, corales, bandas de música o verbenas.

En la playa de San Sebastián

En La Hoja Oficial del Lunes del 2 de agosto de 1948, se explicaba la historia de la plaza de toros de O Berbés. Se decía que la Hermandad de la Pasión había adquirido una plaza de madera en Noia. Ignacio Álvarez, secretario de la Comisión de Fiestas de O Berbés, señalaba que el aforo era de 4.500 personas, pero aclaraba que «si el éxito nos acompaña, pensamos ampliarla lo que sea necesario». La plaza fue instalada en el relleno que se había realizado en la playa de San Sebastián, aproximadamente donde hoy en día se levanta la gasolinera de Beiramar. La cofradía marinera desembolsó 60.000 pesetas por la plaza y 15.000 pesetas más por su transporte hasta la ciudad olívica.

Inauguración con miedo

La intención inicial era programar novilladas, «sin picadores», y veladas de boxeo, plan que siguieron al pie de la letra en los casi dos años que estuvo funcionando. La inauguración oficial tuvo lugar el 15 de agosto, con una novillada protagonizada por Pepe Carceller y Jerónimo Pimentel. Este último, adquirió renombre posteriormente como matador de toros en su Colombia natal. Sin embargo, en el coso de O Berbés no obtuvo una crítica favorable. «En una tarde gris, ni Carceller ni Pimentel demostraron su indiscutible valía. En momentos, el fatídico miedo deslucía su labor», se podía leer en La Hoja Oficial del Lunes del día 16 de septiembre de 1948.

Las novilladas se sucedieron en días señalados, como el 12 de octubre, Día de la Raza. En aquella ocasión, los novilleros contratados fueron peruanos, uruguayos y venezolanos. Recuerdan algunos vecinos mayores del barrio, que muchas personas acudían a la plaza de toros en calesa, dando mayor realce a los espectáculos. Sin embargo, no tuvo demasiado éxito el coso, quizá por los precios, que oscilaban entre las ocho pesetas de la grada de sol y las 15, de sombra, o por falta de tradición. En cualquier caso, el relleno de Beiramar, llamado a acoger la conexión del puerto con la villa de Bouzas, solo permitió la existencia de la plaza hasta finales del año 1949. Durante ese tiempo, el coso también acogió varias veladas de boxeo, como la que protagonizaron Ferro y Teodoro González el 6 de agosto de 1949.