¿Qué hacemos con este «muerto»?

VIGO

Mientras el gobierno municipal no quiere hablar del futuro del Verbum hasta que presente la red museística, la oposición reclama ya un cambio de orientación

28 ago 2009 . Actualizado a las 12:18 h.

La red museística que ultima el gobierno municipal incluirá la solución del BNG al fracaso conseguido, en sus seis años de vida, por el Verbum-Casa das Palabras. El teniente de alcalde remitía ayer cualquier opinión relacionada con el futuro del museo de Samil a la presentación que se realizará en las próximas semanas del plan realizado por una consultora compostelana.

Sin embargo, antes del período vacacional, el edil de Patrimonio, Eudosio Álvarez, dejó entrever, en una reunión que mantuvo con los patronos del Museo Quiñones de León, que el Verbum podría reconvertirse en un museo arqueológico. Su ubicación entre la villa romana de Toralla y el Museo do Mar, donde existe un castro y está proyectada la construcción de un centro de arqueología subacuática, daría sentido a los nuevos contenidos del museo. Posteriormente, Eudosio Álvarez negó que este fuese el cambio proyectado por su partido.

Si los nacionalistas mantienen el misterio en torno a su red museística, en la oposición son mucho más claros. «El Verbum nació mal y su gestión ha sido inadecuada, comprometiendo la acción de los siguientes gobiernos», afirmaba ayer Ignacio López-Cháves, concejal del PP.

Todos tienen excusa

Y es que nadie tiene la culpa, al parecer, de la deriva sufrida por el museo de Samil. Carlos González Príncipe, creador de la idea, puede decir que los siguiente responsables no cuidaron su museo. Los posteriores gestores también pueden decir que recibieron una patata caliente. «Cuando llegamos al gobierno, tuvimos que pagar dos millones de euros de facturas atrasadas relacionadas con el Verbum, lo que nos impidió realizar inversiones», recuerda López-Chaves, que ejerció de responsable del museo cuando el PP gobernó la ciudad. Su experiencia le ha llevado a afirmar que «una vez que concluya el plazo marcado por la Unión Europea, habría que replantearse la función del centro».

El plazo ha concluido y los grupos municipales deberían ya poner freno a la sangría que mana del Verbum. Este edificio, proyectado por el arquitecto César Portela, costó cerca de diez millones de euros, y su mantenimiento actual se cifra en 730.000 euros, una cantidad similar a lo que el gobierno municipal destina a las Fiestas de Vigo. A cambio, los vigueses tienen que pagar tres euros por ver la exposición permanente, nombre que hace honor a lo que se puede ver en el primer piso, ya que a penas ha cambiado en sus seis años de exhibición. Cuando se inauguró el centro, las previsiones eran que los cubos, contenedores de los 81 módulos interactivos, sería cambiados anualmente. Sin embargo, durante todo este tiempo, las diferentes direcciones del centro solo pudieron renovar tres cubos, tras involucrar al Arquivo Pacheco y a la Concellería da Muller.

Hace ya seis años que Manuel Toharia, miembro del comité de expertos, decía que el nuevo museo era «el resultado final excede mis mejores perspectivas». No se sabe si volvió a visitar el centro.