El recuperador deportivo José Luis Torrado, O Bruxo, se subió ayer a la báscula de la Asociación de Apicultores de la Provincia que le regalaron su peso en miel. Mientras representantes de ese colectivo colocaban pacientemente bote sobre bote del producto de las colmenas en uno de los platos de la balanza, en el otro, O Bruxo, cómodamente sentado, se dedicaba a cantar para amenizar la espera de las personas que se congregaron para ver esa tradicional pesada. «Díchesme un bico meniño / detrás dun toxo pequeno», entonó el peculiar personaje, entre otros cánticos populares que hicieron reír a los presentes. La espera, además de con canciones, se amenizó con jocosos comentarios del principal protagonista, del tipo de «teño uns calzóns de esparto, para que pesen máis», refiriéndose a los tarros, que se sucedían en varias capas, mientras añadía, «vades acabar con todo». Al final, los 118 kilos tan bien llevados de O Bruxo se convirtieron en 88 tarros de cristal llenos de miel, que serán repartidos entre varias asociaciones e instituciones, como el Asilo de Ancianos de Pontevedra. Eso sí, José Luis Torrado se apresuró a añadir que dos o tres botes se los llevaba para sus nietas.
Tras la pesada, José Luis Torrado pronunció unas breves palabras alabando la calidad del producto y la labor de los apicultores. Recordó sus tiempos de campeón de España y de preparador de muchos campeones. Por aquel entonces, dijo, no era tan fácil encontrar la miel, pero el siempre llevaba la maleta llena. Apuntó que a la hora del desayuno, en las concentraciones, todos se apuntaban a su recomendada cucharada. «No es ninguna mentira -añadió-. En mi vida, la miel ocupa un lugar preferente en la alimentación». «Como gallego -añadió-, es un orgullo tener a esta gente que comercializa este producto tan importante». José María Seijo y Emilio Ramírez, directivos de la Asociación de Apicultores de la Provincia, le entregaron una placa de recuerdo por su participación en la tradicional pesada. O Bruxo dijo que se trataba de uno de los premios más bonitos de su vida.
El ex alcalde baionés se atreve con casi todo. «Uno es un temerario», dice. Si justo hace un año nos sorprendía con la publicación de El plumaje del tamarindo, un libro que, según dijo, le permitió clarificar las propias ideas, ahora tenemos noticia de su pasión por la fotografía. Una exposición en el Pazo Mendoza da fe de esa pasión. Según cuenta el propio De la Peña, Portulano, que es como ha bautizado la muestra, es el resultado de innumerables caminatas por recintos portuarios a lo largo del último año y medio. Dice también que lejos de cualquier voluntad de inventariar o levantar acta del paisaje, las instantáneas que ha reunido no son más que espejos de la propia visión particular, fragmentaria e inocente. «No aspiran a nada».
Deja claro que se trata de fotografías que no han sufrido ningún tipo de alteración. Vamos, que nada de photoshop. También deja claro, tras la pregunta de rigor de la periodista, que la política es agua pasada y que, al margen de puntuales incursiones artísticas, lo que ocupa buena parte de su tiempo es ese proyecto empresarial en el que se embarcó hace una década en tierras del Ribeiro. Y es que el mundo del vino sí forma parte de su nómina fija de querencias. «Las lluvias de este año en plena floración de la treixadura han mermado la producción, pero la calidad de la cosecha será buena», asegura.
La bodega de Luis Carlos de la Peña se nutre de las 10 hectáreas de viñedos que circundan el Pazo Casanova y que cada año se traducen en la elaboración de unas 30.000 botellas. Lo dicho, la política es agua muy pasada.
Cantar ayuda a oxigenar los pulmones. La teoría, copiada de los especialistas en salud, me la recuerda Bieito Ledo, que añade una apostilla de su cosecha: «Hasta ayuda a recolocar las vísceras. Es algo liberador». El responsable de Ir Indo acaba de publicar un libro-cuaderno (está encuadernado con anillas para facilitar su uso), en el que se recogen las letras de algunas de las canciones más veces interpretadas en reuniones de amigos o familiares.
Se acabó aquello de recurrir al tarareo porque nos hemos olvidado de la letra. De seleccionar los temas se ha encargado Isabel Llantada. Todas no cabían, pero en la extensa hay canciones gallegas, portuguesas, asturianas, vascas... -«El norte siempre cantó más que el sur», recuerda Bieito-, sin olvidar las habaneras, los tangos o las rancheras.. Según reza en el prólogo del libriño, para ayudar a realizar la terapia colectiva de cantar, desde la web www.tendacultura.com irán colocando vídeos que se encuentran en la red para facilitar tan placentero ejercicio.
