Más que mediada la década de los noventa el alcalde Manuel Pérez inició las gestiones para disponer de un terreno donde construir el auditorio. No fue hasta la etapa de su sucesor, Lois Castrillo, cuando se eligió la antigua factoría de Casa Mar. Quedaron muchos cabos sueltos para Corina Porro aunque los trabajos efectivos tuvieron que esperar a la llegada de Abel Caballero.
Ubicación
El nuevo barrio de Navia fue uno de los lugares que estudió en sus comienzos el Concello vigués. No era fácil encontrar una parcela de estas dimensiones, por lo que se llegó a valorar también la playa de Samil. Finalmente Carlos Príncipe y Xosé Cuiña optaron por Beiramar, para lo cual el Concello abonó 6 millones de euros por la concesión a los antiguos trabajadores de Casa Mar. Más tarde también hubo que pagar más de un millón de euros al Estado por los terrenos que van a destinarse a la parte privada (comercios y párking).
Proyecto
Las dos administraciones implicadas convocaron un concurso que ganó César Portela. Inicialmente estaba previsto que una parte de la contrucción cruzara la avenida de Beiramar y ocupara una zona portuaria. La presión de los armadores forzó un cambio y el arquitecto tuvo que efectuar algunos retoques.
Concurso
Para la ejecución de la obra y la posterior gestión del recinto se convocó un concurso en el que hubo dos candidaturas principales encabezas respectivamente por Caixa Galicia y Caixanova. La decisión no estuvo exenta de polémica ya que hubo algún informe técnico que se decantaba por la primera, aunque la entidad viguesa resultó finalmente triunfadora.
Polémicas finales
La exigencia del Gobierno central de un pago por el terreno que iba a ocupar la zona privada del proyecto indignó a Corina Porro. Sin embargo, la máxima tensión en un proyecto complicado donde los haya llegó días después de que Abel Caballero llegara a la alcaldía: Portela había elaborado un proyecto de 150 millones de euros y Caixanova recibió la adjudicación en solo 90. Para cuadrar ambas cifras fue preciso recortar el proyecto en la parte privada y retrasar las obras durante algo más de un año.