O Morrazo aplaza sin fecha el plan de compostaje de la basura al no poder asumir la inversión

J. Santos

VIGO

La Mancomunidade do Morrazo aplaza indefinidamente su pretensión de compostar la fracción orgánica de la basura por la «imposibilidade de poñer a planta en marcha», según indica el presidente del organismo y alcalde de Moaña, Xosé Manuel Millán.

El motivo es económico. La reforma de la planta precisa una inversión entre 3 y 6 millones de euros, según indica Millán. La Mancomunidade no sólo no tiene dinero sino que debe unos 7 millones de euros a Sogama (casi 3 millones), a la adjudicataria del servicio (dos millones, aproximadamente) y a la empresa que construyó la planta en el 2000, FCC (1,3 millones, según sentencia judicial).

La tasa de la basura (67,8 euros anuales) no llega siquiera para costear el servicio y el único grupo dispuesto a subirla, el BNG, no cuenta con mayoría suficiente para ello. «A taxa non da para máis», dice Xosé Manuel Millán, que calcula que el recibo de la basura tendría que subir a 100 euros al año para equilibrar costes..

El organismo supramunicipal licitó el servicio de recogida y tratamiento a finales del pasado año. Incluía la obligación de poner en marcha la planta y compostar al menos la mitad de la materia orgánica. No se presentó ninguna empresa.

Por los contactos informales mantenidos posteriormente, las compañías que habían mostrado inicialmente interés explicaron que la diferencia entre el coste y el precio del contrato rondaba el 40%. La empresa que presta el servicio, Isolux, no sólo no presentó oferta, sino que pidió a la Mancomunidade que fije una fecha para poder abandonar. Trabaja desde el 2004 con un contrato de emergencia, tras dejar de prestarlo Urbaser alegando que no se le pagaba.

««Levamos case tres anos nunha situación agónica, na fase terminal do servizo. A única perspectiva era a posibilidade dunha nova licitación que se retrasou máis do desexado e cando ao fin pudo facerse, foi no momento menos adecuado», afirma Millán. Se refiere a que en plena crisis, las empresas no están dispuestas a una inversión con perspectiva de rentabilidad a largo plazo.

Entretanto, la deuda aumenta mes a mes. A Sogama se le paga el 70% de lo que pretende cobrar. Se acumulan cada año entre tres y cuatro facturas.

El coste actual del servicio ronda los dos millones de euros. El organismo aspira a rebajarlo, asumiendo la gestión directa, a 1,6 millones de euros al año. Eso sin contar el canon de la empresa Sogama. Ayer, los representantes de organismo abordaron la situación del problema.