Morreo de película

VIGO

Me va a caer bien Núñez Feijoo. Tras el antediluviano Fraga y el sosísimo Touriño, me encanta un tipo al que eligen presidente y sale corriendo a agarrar a su novia para pegarle un morreo de los de las películas. No veíamos algo igual desde que Rett Butler y Escarlata O?Hara se amaban en el cartel de Lo que el viento se llevó.

Para empezar, este tipo me cae simpático. Me encanta que el presidente de la Xunta se magree con su novia en el Hórreo, versión actualizada de la más tradicional gallega, que tiene por escenario el palleiro. Hasta en esto, parece que va este hombre a modernizar las cosas, sobre todo las de su partido, que olía a polvo, a cerrado y a naftalina.

Ha sido ver al presidente morreando con la novia y me han dado ganas de aplaudir. Esta tarde, una vez tome posesión, no sería de extrañar que, como buen vigués, se la lleve al monte Alba, a ver el parque tecnológico y el cinturón de circunvalación. Ganas de ponerse a trabajar parece que no le faltan, habida cuenta de sus muchas promesas y sus ósculos apasionados.

Voto de confianza

Otra cosa, claro, será que el tiempo confirme esta primera impresión. Yo, por de pronto, en lugar de ponerme terco, como Aymerich y Leiceaga, le doy a este hombre mi único voto posible: el de confianza. Y algunas de sus propuestas de estos días suenan bien para Vigo.

La principal, sobre todas las demás, es el área metropolitana. Vigo necesita con urgencia esa articulación administrativa y territorial. Y no hay oposición posible a que se funde con catorce municipios, pues tiempo habrá de ampliarla, si fuere necesario.

Transporte, servicios comunes, políticas de urbanismo, saneamiento, energías? Deben coordinarse a través de un área que, de verdad, resulte operativa. Para ello, debe tener poder. Debe tener autonomía y capacidad de decisión, tanto política como económica. Y ahí está por ver qué apuesta hará Núñez Feijoo.

Por de pronto, quiere hacer lo que PSOE y BNG no supieron acometer en casi cuatro años. Como tantos otros proyectos, éste también lo tiraron a la basura, lo demoraron y nos marearon con promesas, maquetitas y pamplinas. Aún ahora, pobres, se preguntan por qué perdieron las elecciones?

La otra gran propuesta, la del Súperdelegado, es la menor. Resulta evidente que es un mero cargo de lucimiento político. En poco va a mejorar Vigo con ese superhéroe de poderes incógnitos.

Pero lo del área metropolitana es vital. Confiemos en que este tipo que parece tan simpático se aplique al tema con, al menos, tanta pasión como en sus morreos con la novia.