Vuelven los viejos tiempos. Profundizando en la mejor tradición del partido, la asamblea de los socialistas vigueses terminó en la madrugada del jueves con el tradicional intercambio de puñetazos. Como broche final del acto, un grupo de militantes se lió a guantazos y patadas, en una fenomenal algarada. Para dar mayor realce al evento, eligieron como escenario la cafetería del hotel Bahía, a la vista de vigueses y turistas. Se trata de un gran avance, ya que anteriormente, cuando los socialistas se pegaban en O Calvario o en Vigo-Oeste, el público apenas podía disfrutar del espectáculo.
«¿Ser esto tipical pelea de toreadores?», preguntaría la turista inglesa. «No, milady, es la típica pelea de socialistas», respondería el botones. «Biutiful», diría la visitante, «¡spanish olé!», y haría una foto.
La magnífica imagen que ofrecen los socialistas vigueses resulta muy edificante. Ampliado el espectáculo a los turistas, ya sólo falta que lo lleven a los colegios. Para que los niños, al tiempo que aprenden, puedan grabarlos con sus móviles.
La pelea de ayer nos devuelve a la mejor tradición, que ya creíamos superada. Hay gente en el PSOE vigués que se lleva partiendo la cara desde Suresnes. Y siguen en ello, de modo que, en lugar de un partido, parecen El club de la lucha.
Vigo, que debería ser noticia por Iván Pozo, lo es por estos púgiles de la política, que ayer salieron en todos los telediarios.
En la próxima velada en As Travesas, en lugar de traer a Huracán Narváez, habrá que presentar en el ring a uno de estos campeonísimos émulos de Toro Salvaje.
Ha dicho el portavoz del PP, Alfonso Rueda, que el caso le recuerda a una película de Bud Spencer. Y se queda corto. Estos espectáculos boxísticos de vodevil no los iguala ni el protagonista de Por mis pistolas, al tiempo que nos hacen pensar en qué manos está en Vigo el partido que gobierna en España.
Suponemos que habrá afiliados, menos aficionados al boxeo, que estarán sinceramente abochornados. El resto, tras tantos años de espectáculo estarán felices. Esto es lo que llaman el puño y la rosa.