Ariel Rosada ha dado un giro a su situación y se ha convertido en un referente del equipo para la grada
17 mar 2009 . Actualizado a las 12:36 h.A finales de enero del pasado año, Ariel Rosada desembarcó en el fútbol europeo procedente del Toluca mexicano. Carlos Mouriño se empeñó en una contratación en la que el tiempo parece haberle dado la razón. Sin embargo, desde que debutó ante el Córdoba en la Liga española, hasta que fue aclamado el pasado sábado ante el Elche, el conocido como el «bombón» ha tenido que hacer muchos kilómetros para cambiar lo que antes eran pitos por aplausos.
En esta campaña tanto Pepe Murcia como Eusebio Sacristán le han otorgado galones en el medio campo. José Luis Mosquera, que la pasada temporada ejerció como segundo entrenador del Celta, apunta como clave para la transformación que ha sufrido el carácter del argentino. «Tuvo que adaptarse al ritmo del fútbol español que es muy diferente al mexicano. Lo consiguió gracias a que es un jugador tremendamente competitivo. Tiene un carácter ganador que le ha llevado a ofrecer el gran rendimiento actual».
Cuando llegó a España Miguel Martínez, actual responsable de la readaptación de jugadores del Athletic de Bilbao, era el preparador físico del Celta. Recuerda que la primera evaluación fue positiva pero «tenía que adaptarse a los aspectos tácticos del juego europeo que es mucho más rápido a donde de él procedía. También influyó que el venía de una pretemporada y nosotros llevábamos seis meses compitiendo. Esto le obligaba a un período de adaptación».
Martínez señala que a otros jugadores como «Omar Bravo el Kun Agüero, también les ha costado mucho ese cambio». En su opinión otro de los factores que podía ser objeto de críticas era que «le comparaban con un jugador que hacía un despliegue enorme como Borja Oubiña. En ese momento no era capaz de hacer un juego similar, y ahora incluso está sentándolo en el banquillo».
Julio Ortega, actual preparador físico del equipo vigués, aporta como una de sus virtudes el hecho de que entrena como juega. «Por sus características es un jugador de pelea y lo que se ve plasmado en el campo es lo que veo cada día en los entrenamientos. Esa garra que le caracteriza la extiende a su trabajo diario». Para Ortega la evolución de Rosada no era un problema físico y considera que solo los resultados colectivos pueden ensombrecer su progresión. «Ha evolucionado a todos los niveles como el resto de compañeros. A nivel físico se encuentra muy bien, solo los resultados pueden impedir que no se vea todo el rendimiento que está ofreciendo». En cuanto al derroche que realiza en cada encuentro el preparador celeste comenta que «no mantiene tanto la posición como otros futbolistas y basa su juego en la fuerza, la brega, la lucha. Eso hace que haga una cantidad de kilómetros interesante por partido -sobre unos diez. Este es un jugador que se sacrifica mucho, y por esa forma de desplazarse, destaca más que se le ve en el minuto 90 con la misma capacidad que al principio».
Rosada pasaba por ser uno de los mejores recuperadores de la Liga mexicana cuando lo ficha el equipo vigués. Según Ortega, para tener estos números necesita unirlo con una fortaleza física. «Va unido el que sea un recuperador con ser uno de los jugadores más fuertes de la plantilla. Tienes que cumplir con unas condiciones especiales».