El castro de O Facho estaba considerado un yacimiento singular por su emplazamiento, frente a las islas Cíes y Ons y, sobre todo, por el santuario galaico romano, del siglo III después de Cristo, dedicado al dios Berobreo, en el que se encontró el mayor número de aras de los existentes en la península ibérica, un total de 174
Los últimos hallazgos llevaron al director de la excavación, José Suárez Mariño, a replantearse lo que hasta ahora había dado por seguro respecto, precisamente, al santuario. Cuatro siglos antes del popularizarse el culto al dios indígena Berobreo que convirtió a O Facho en un centro de peregrinación que trascendía el mero interés local, existió otro santuario del que no se sabe aún si estaba dedicado al mismo o a otro dios.
Fichas oraculares
En la última campaña se encontraron, en el mismo lugar, una veintena de fichas de cerámica del siglo I antes de Cristo utilizadas para un juego similar a las damas. Son fichas que aparecen habitualmente en otros castros, aunque de épocas posteriores (y siglos después, incluso en iglesias), siempre dispersas, en menor número y sin una vinculación precisa a lugares con otras connotaciones religiosas, como en el caso de O Facho.
La conclusión es que se trataba de un juego adivinatorio. En los habitáculos del entorno aparecieron varios grabados (unos ojos en un pequeño cilindro de piedra situado en el vestíbulo de la vivienda, una serpiente en una extraña repisa en la misma edificación), así como amarres para sujetar animales, pero situados a una altura inhabitual, uno de ellos decorado con la cabeza de un jabalí.
La serpiente está ligada al inframundo y también a los ritos de curación. El jabalí puede considerarse un animal totémico. Tanto el arqueólogo que dirige la excavación, Suárez Otero, como el también arqueólogo y director general de Patrimonio, Felipe Arias, quien visitó ayer el yacimiento, están convencidos de que se trata de un enclave único, no tanto por los elementos encontrados sino por el hecho de que aparezcan en el mismo yacimiento.
La confirmación de que el castro de O Facho estaba ligado a un yacimiento prerromano, que coincide con la última etapa de ocupación del poblado, permitirá empezar a estudiar lugares de culto y ritos de la cultura castreña.
«Só se coñecen elementos soltos; un gran santuario prerromano é único. Ábrenos un camiño novo», dice José Suárez. El santuario posterior, el del dios Berobreo, está ya delimitado. Su antecesor, aún no. Es un trabajo pendiente para este año.