Los policías de la Udev-Drogas «pincharon» durante cuatro meses los móviles de siete traficantes de cocaína y heroína, que ayer aceptaron dos años y medio de cárcel
14 ene 2009 . Actualizado a las 11:48 h.La comisaría de Vigo pinchó entre enero y abril del 2006 los teléfonos de siete traficantes a pequeña escala de cocaína y heroína. Las conversaciones grabadas dieron pistas a la unidad Udev-Drogas sobre la jerga de los delincuentes, así como de sus puntos de reunión.
Ante tales pruebas, los siete implicados aceptaron ayer por conformidad que la Quinta Sección de la Audiencia les castigase con dos años y seis meses de cárcel por un delito contra la salud pública. Fueron multados con 2.548 euros, equivalente al valor de la droga decomisada. Un octavo acusado, J.M.B.T., aceptó nueve meses de cárcel por un delito de atentado en concurso con lesiones a un agente al que le causó un esguince de una patada.
Todo empezó en diciembre del 2005, cuando la policía nacional desarticuló uno de los puntos más importantes de venta de drogas en la ciudad, concretamente en la calle Sampaio de Abajo, 80. Los clientes toxicómanos que acudían al lugar buscaron nuevos proveedores y la policía inició su seguimiento.
El primer identificado fue Luis A.F., de 44 años, que residía en el piso de su compañera Patricia M.A.L., de 33 años, que era la que hacía los tratos con clientes y proveedores. El 26 de enero, la policía sorprendió a Luis cuando vendía una papelina de heroína. Cuatro días después, la jueza de Instrucción número 4 autorizó la intervención de las llamadas telefónicas de Luis.
Discusión sobre pesaje
El 3 de febrero, José Carlos D.P. contacta con Luis: «Me mandas 360, me debes veinte pavos de la otra vez». Su interlocutor replica: «Ya sé, ya sé que te faltan veinte». El mismo día, José Carlos le remite un mensaje SMS: «¿Te llevo algo?».
Más tarde, en otra charla, Luis discute sobre el pesaje: «Ayer, la bolsa llevaba lo justo, la bolsa pesa 35 miligramos y no cinco». Para cerrar el trato, ambos quedan en una pizzería de Jenaro de la Fuente. La policía les controla discretamente. Al final,, uno de ellos encarga cierta cantidad de «blanco» y de «marrón», una referencia solapada de la cocaína y la heroína, respectivamente.
El 17 de febrero, José Carlos, que tiene el papel de vendedor y distribuidor de Luis y otros, contacta con el proveedor J.A.D.F., el Chino. Uno dice: «Baja de lleno» y el otro le advierte que «todo está liquidado». Cuando se reúnen, el Chino pregunta: «¿Una mano o completo?».
El 27 de febrero, dos sospechosos se reúnen en un bar para cerrar un trato. En la conversación grabada se oye esta oferta: «Te subo un euro al precio del gramo pero te guardo 190 gramos hasta final de mes para poder suministrarte los diez metros diarios de costumbre».
El primer arresto se produjo el 7 de abril en Infesta-Redondela, donde un comprador de heroína lesionó a un policía.