La astucia y la estrategia bajo los palos

VIGO

29 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Si se buscan características que definan al ya ex portero del Deportivo, dos sobresalen por encima del resto: la astucia y la estrategia. Dentro y fuera del campo, Dudu Aouate (Haifa, 1977) es el número 1. Sabe sacar el máximo rendimiento de sí mismo y de las circunstancias que se dan en cada momento. Nunca una mala palabra y siempre una amplia sonrisa, que a más de un compañero no agradaba.

Lo demostró en el Racing, cuando ansioso por recalar en el Deportivo no dudó en poner mil y una trabas para que le permitiera su marcha. Llegó incluso a evitar formar en la foto oficial de la primera plantilla.

Y también exhibió sus mejores dotes de estratega en el Deportivo, que quedaron al descubierto cuando tuvo lugar su afaire con Gustavo Munúa. La imagen de su ojo demacrado fruto de la agresión de su rival dio la vuelta al mundo. Sus palabras explicando que no sabía cómo contaría a su hija lo sucedido encogieron el corazón de la afición, pero no de sus compañeros. Los que a diario compartían ducha con él, lejos de salir en su defensa, sembraron dudas sobre su comportamiento de puertas para dentro.

Comportamiento sospechoso

Aunque nadie se quiso posicionar públicamente, de aquel enfrentamiento quedó la sospecha de que Aouate actuaba de portero en el campo y de portera en el vestuario.

Su historial deportivo se resume en varios cambios de club en Israel y otros tantos en España. Desde que en 1996 defendió por primera vez los colores del Maccabi Haifa, ha pasado por el Maccabi de Tel Aviv, el Hapoel Haifa, nuevamente el Maccabi Haifa, el Racing de Santander, el Deportivo y, desde hoy, el Mallorca.

Su mejor momento

Su mejor rendimiento lo dio en Cantabria, en donde, avalado por Alba y Liaño, hubiera sido una institución, si no fuera por su ambición personal que lo trajo hasta A Coruña. Cuando Caparrós lo llamó en el verano del 2006, no dudó que quería cambiar El Sardinero por Riazor y forzó una situación que para los técnicos y directivos resultó insostenible. Logró su objetivo y aterrizó en A Coruña, ciudad y club (el Deportivo) al que juró amor eterno.

Problemas con la suplencia

Pero este duró el tiempo que su titularidad. Indiscutible la primera temporada, Lotina no vio en él ese portero seguro que competía en Santander. Así lo relegó a la suplencia, en beneficio de Gustavo Munúa. Esta actuación del técnico desencadenó la polémica posterior, con agresión del uruguayo incluida.

Un juicio ganado y la recuperación de la titularidad cuando el equipo caminaba hacia la Segunda División es el botín que se lleva el israelí tras aquel incidente.

Ahora inicia una nueva andadura «cargado de ilusión», y abandona A Coruña, -«porque la situación era insostenible», apunta- con el objetivo de hacerse un sitio en el campo y amigos en el vestuario, algo que no sucedió en A Coruña.