Los políticos vigueses son los de más verborrea de toda Galicia a juzgar por la duración de las sesiones plenarias, las más largas de las siete grandes ciudades
04 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.A los políticos vigueses no hay quien les haga entender que su trabajo no consiste en malgastar la fuerza por la boca.
Todos los intentos por regular su verborrea en los plenos municipales han resultado fallidos hasta el punto de conseguir convertirlos en una especie de terapia de grupo.
Ayer mismo, una sesión con un único punto en el orden del día, requirió de más de cuatro horas, justo el doble de lo que necesitó la corporación coruñesa para liquidar sus trece puntos del pleno ordinario.
Y es que, la voracidad de los ediles vigueses es tal, que ante la presencia de un micrófono lo engullen como si del almuerzo se tratara. Solo eso explica que la media de los plenos ordinarios se aproxime a las seis horas de media.
Teoría
De poco sirve la teoría si llegada la ocasión los corporativos se la saltan a la torera. Es lo que sucede con las medidas impuestas por el alcalde para tratar de limitar los tiempos. De regirse por las mismas, el primer turno de intervención no podría prolongarse más de unos ya de por sí generosos veinte minutos. A las dos réplicas siguientes les corresponderían otros diez.
Cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Lo demuestra la hora y cuarto que ayer habló algún concejal sin dar tregua. No importa que el orden del día sea corto y que se resuelva en menos tiempo del previsto. En este caso, las mociones se encargan de poner la guinda y garantizan que el pleno se prolongue hasta las tres de la tarde, pese a comenzar, como es habitual, a las 9.00 horas.
Dos grupos
Por si esto fuera poco, en Vigo, al contrario de lo que habitualmente ocurre en otras ciudades gallegas como A Coruña, los dos grupos de gobierno intervienen cada uno por su lado en todos los puntos del orden del día, con lo que el tiempo se duplica aunque sea para decir lo mismo.
Por mucha exaltación que le eche el concejal de turno, las intervenciones no dejan de ser soporíferas, salvo excepciones de algún edil despistado, que se atreve a saltarse el guión. Esto solo suele ocurrir una vez, antes de ser llamado al orden por su grupo.
La aplicación de la ley de grandes ciudades consiguió vaciar de contenido las sesiones plenarias al derivar competencias, como la aprobación de subvenciones o contrataciones, a la junta local de gobierno.
Sin embargo, no sucedió lo mismo con el tiempo destinado a los debates, de ahí que en la mayoría de los casos sean cuestiones sin importancia las causantes de tanto aburrimiento y más propias de un ayuntamiento de cinco mil habitantes.
El tedio ha llegado al punto de convertir a la corporación municipal viguesa en una de las más flojas en oratoria de los últimos tiempos y a hacerla prácticamente insoportable.
Avisos
Hasta ahora los avisos del alcalde a los concejales de los tres grupos municipales para que contengan su labia son ignorados una y otra vez como sucedía ayer mismo.
El PP aprovecha las pocas oportunidades que tiene de hacerse oír para dejar constancia de que sigue en el Concello de Vigos.
El BNG huye de la mimetización con el PSOE, y este último acostumbra a poner la guinda en las decisiones del equipo de gobierno para dejar claro quién manda en la praza do Rei.
Ferrol
Ocupa el segundo puesto, al contar con cinco grupos políticos
Ferrol es después de Vigo el Concello que más tiempo dedica a sus sesiones plenarias. En este caso la explicación está en la proliferación de grupos políticos que integran la corporación municipal, un total de cinco. En esta ciudad los plenos han llegado a durar en alguna ocasión casi seis horas. El alcalde, Irisarri, intentó restringir los tiempos al comienzo de su mandato, pero ahora se han ido dilatando. La oposición alega que es la única vía que tiene para expresarse y lo hace a través de una media de seis u ocho mociones por cita.
Santiago
Aplicación rigurosa en los últimos meses
En la capital de Galicia los plenos de la corporación se prolongan una media de dos horas o dos y media, con unos tiempos máximos para cada grupo que se aplican de forma rigurosa en los últimos meses.
Pontevedra
En un teatro para facilitar la asistencia
En Pontevedra no necesitan marcar tiempo de intervención. Los plenos son en un teatro para facilitar la asistencia y no duran más de dos horas.
Ourense
El alcalde cierra el debate con una alocución
Los ciudadanos de Ourense tienen la oportunidad de escuchar a sus políticos por espacio de dos horas y media o tres. Cada portavoz cuenta con doble turno de intervención y el alcalde es el encargado de cerrar el debate si lo estima conveniente por medio de una alocución.
Lugo
A las cinco en punto de la tarde
Como si de una corrida de toros se tratara, la corporación de Lugo acude a su cita plenaria a las cinco en punto de la tarde. Un pleno normal dura en esta ciudad entre tres y cuatro horas. El ponente de cada punto tiene una intervención inicial de seis minutos, el mismo tiempo que las respuestas. La réplica es de tres minutos por concejal que intervenga.
A Coruña
Pocos puntos y las mociones casi no se debaten
Entre diez y veinte puntos incluyen los plenos de A Coruña al tratarse la mayoría de los asuntos en la junta de gobierno. Las mociones apenas conllevan debate.