La planta de Massó cerró en 1995. En la vieja nave hay hoy de todo, desde el esqueleto de una ballena hasta miles herramientas con las que se limpió el fuel del «Prestige»
12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En Massó se pueden encontrar las cosas más sorprendentes. Cuando el chapapote del Prestige llegó a la ría de Vigo, se convirtió en el centro logítico de la lucha contra el fuel. Los propietarios permitieron al Concello continuar utilizándolo, con los que se convirtió en almacén múltiple.
En la planta alta al lado del antiguo taller mecánico, hay una docena de coches deshauciados esperando que el Concello cangués los dé de baja.
Justo debajo, hay miles de herramientas adquiridas por el Concello hace seis años para limpiar el chapapote. Están, embalados, unos mil pares de botas, 500 trajes de agua, otras tantas mascarillas, sobre 600 gafas de protección, 400 palas, 100 rastrillos. Al fondo de esta nave se guarda el material propiedad de las cofradías de Cangas y Aldán. En medio, Frigoríficos del Morrazo guarda grandes cantidades de cajas de cartón. Son los restos de un naufragio empresarial, el de la mayor conservera de Europa que a mediados de los noventa cerraba sus puertas.
En la vieja nave, quedan hoy restos de su antigua actividad. Hay huesos de una ballena, sierras, un arpón, cuchillas de desguace, un torno procedente de la ballenera de Caneliñas, en Cee, el maquinillo vapor de la ballenera de Balea (que se utilizaba originalmente para subir tanto los barcos como las ballenas), un pequeño tractor que logró salvar un particular, que está dispuesto a cederlo al museo si se llega a construir, aunque desde el anuncio de que el personal municipal tiene que abandonar la nave, se lo está pensando.
Más allá, en la nave central, está el esqueleto incompleto de una ballena de unos 20 metros que fue desenterrada en Cee y trasladada a Cangas.
Hay materiales de las embarcaciones de arrastre que podrán también incorporarse al futuro museo, y restos de los materiales de las cabalgatas de Reyes y del carnaval.
Al sur de esta nave se guardan los contenedores de basura que el departamento de Obras adquirió de segunda mano en Soria. Son unos 120, a los que se eliminó oportunamente el logotipo de esta ciudad. Al fondo hay un viejo barco pesquero de madera condenado al desguace, dos enormes ánforas de barro para el aceite de las ballenas, traídas de Caneliñas. Hay losetas de piedra para pavimentar calles, trainerillas, zódiacs, barcos, una marquesina rota, restos del balizamiento de playas, mesas del cuando el club de jubilados estaba en la Casa do mar, literas, colchones, vallas y más restos del chapapote.