A Coruña sin metro, Vigo también

VIGO

La dificultad técnica para crear el suburbano herculino lleva a la Xunta a renunciar a crear el vigués para no agraviar

12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hoy se habrá acumulado un año y medio de retraso sobre el plazo comprometido por la Xunta para conocer los estudios técnicos sobre la viabilidad de la implantación en Vigo y en A Coruña del metro.

Pese a que era un compromiso asumido por José Luis Rodríguez Zapatero en su programa electoral del 2004; pese a que igualmente el metro de Vigo estaba incluido en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (el famoso y devaluado PEIT), y que se han gastado ya, que se sepa, 931.265 euros en ver cómo se podría canalizar, por dónde y con qué características un tren subterráneo por la ciudad, nada se sabe del metro en Vigo más que por ahora sigue midiendo 60 centímetros.

Pero el problema no es el estudio de viabilidad técnico adjudicado en agosto del 2006 por la conselleira María Xosé Caride por 180.000 euros de todos para que estuviese acabado y presentado poco más de medio año después. El problema es que en ese estudio se estima que es factible crear una red de metro en Vigo, pero no en A Coruña. Ese es el problema y el dilema que, sobre todo justo antes de unas elecciones autonómicas, ningún candidato a la Xunta quiere resolver, máxime cuando en el caso de Emilio Pérez Touriño el respaldo a las filas socialistas en la ciudad herculina merma, según las encuestas, cada vez más y lo podría hacer incluso de una manera exponencial si los ciudadanos coruñeses se sienten agraviados y maltratados respecto a los de Vigo.

La características de península de A Coruña, la estrechez de algunas de las calles por las que se propuso que discurriera, en su caso, un metro en superficie a lo largo de dos líneas urbanas y otros condicionantes técnicos hacen que haya que descartar el metro coruñés. Pero, ¿y el de Vigo? Su nacimiento debería estar ligado al de la construcción de la entrada y salida bajo tierra del AVE. La salida sur, desde Urzaiz a Bembrive a través de un túnel, había sido planteada como la espina dorsal del posible suburbano vigués. Pero ya ni Xunta, ni Concello hablan de él. Es más, piden que ni se mente, para que a nadie se le ocurra reivindicarlo.

¿Y qué hay de la planta cedida al Concello en el proyecto de la nueva estación de Renfe para que se ubicase en ella un apeadero del metro? No es un invento, está escrito y firmado. Los responsables de Vialia, la empresa que puso en marcha la nueva estación de ferrocarril, firmaron con el entonces alcalde Lois Pérez Castrillo un convenio por el que unos 20.000 metros cuadrados del complejo que se construirá al pie de Urzaiz pasarían a ser propiedad del Concello. A costa del 10% del aprovechamiento urbanístico de la zona al que tendrá derecho el Ayuntamiento se crearía la estación de metro e intercambiador de transportes, dejando además la terraza para uso público en concepto de bien de reposición del entorno.

Nada ha dicho Abel Caballero de esa cesión en su posado fotográfico junto al arquitecto americano Thom Mayne, por lo que se supone que él también acepta la estrategia de evitar molestar a los coruñeses. Aunque ya que hay tiempo para cambiar el trazado del AVE, porque no va a haber tiempo para encajar el metro en Vigo antes de que la ciudad reviente en obras para las próximas municipales.