El Deportivo-Brann de esta noche lo tiene todo para engancharse al fútbol. Es la segunda entrega de una eliminatoria llave en la Copa de la UEFA. Por un lado, un equipo inferior que jugará como visitante, pero con dos goles de ventaja en el marcador y una lección de fútbol en el partido de ida. Por el otro, un rival superior de una de las mejores ligas del mundo, obligado a remontar como solo una vez lo ha hecho (ante el Tirol Innsbruck en 1994) tras haber purgado los pecados cometidos en Noruega. La incógnita del resultado final será atracción y tensión en pleno partido. En juego, prestigio y dinero.
En la ida, el Brann noruego salió masticando césped y con unos aires futbolísticos comparables al arrollador Manchester United. Claro que, enfrente, nada. Salvo un cúmulo de errores individuales, colectivos y de planteamiento que casi zanjan la eliminatoria.
Lo de hoy en Riazor es fútbol-ajedrez. Plantear una estrategia, adaptarse a la respuesta del rival, situar las piezas más efectivas, moverlas y prevenir acciones futuras. ¿Qué hará ahora el Brann, con una inesperada ventaja y a las puertas de la UEFA? Podría defender su resultado como los grandes, manteniendo el balón en el área rival. De paso, incluso puede tener la fortuna de sentenciar. Pero el Brann no es un grande. Podría también colgarse del larguero, acumular hombres en el área propia, defenderse como gato panza arriba. ¿Soportaría, en ese caso, sin fisuras un ataque constante del Dépor?
Y, el Deportivo, ¿qué hará para seguir jugando en Europa? Miguel Ángel Lotina ofreció envergadura en la ida, pero ahora podría apostar por el toque. Estos noruegos son la excepción, conducen bastante bien la pelota, pero defienden mal, a pesar de su altura, las jugadas aéreas.
El pulso, pues, otorga una amplia variedad de propuestas válidas. Un mediocentro contundente para frenar sus contras, o creativo para buscar la goleada. Riki en la banda para cortar la hemorragia defensiva habitual o en punta para ganar potencia en el área rival. Valerón para hundir el puñal por el centro a base de combinaciones y pases entre líneas, o dos arietes para escarbar por las bandas y rematar como mandan los manuales de fútbol moderno.
En cualquier caso, la hoja de servicios en Liga tampoco es para echar cohetes y, a pesar de ello, el equipo renquea por el esfuerzo de intentarlo. La cofradía del clavo ardiendo haría bien en ir rezando lo que sepa. Sin olvidarse de patear el balón, por supuesto.
El Deportivo planteó en Bergen un sistema de cinco defensas, justificando los matices del dibujo con la exigencia física que supone enfrentarse a un equipo nórdico. El Brann fue superior, porque solo se valió del sus cualidades físicas para manejar el balón con rapidez y entrar por las bandas como cuchillo en la mantequilla.
Con más necesidad de herir que de contener, el Dépor modifica su estrategia, introduce cinco cambios (también el esquema táctico) y evita divagaciones acerca de la estatura; refuerza las bandas (Piscu y Filipe), y sitúa de inicio a seis futbolistas de los que no suelen mirar hacia atrás cuando la pelota llega a sus pies.
Alineaciones probables
: Aranzubia; Piscu, Lopo, Colotto, Filipe Luis; Sergio, Verdú; Lafita, Valerón, Riki y Omar Bravo. Brann : Udjus, Dahl, Sigurdsson, Bjarnason, Hanstveit, Solli, Austin, Bakke, Vaagan Moen, Huseklepp y Bjornsson. Árbitro: Pavel Kralovec (República Checa). Campo: Riazor. Hora y TV: 21 horas. TVG.