Pepe Murcia todavía no tiene claro como quiere que juegue el Celta y ayer utilizó a Trashorras en la banda izquierda
14 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Una buena parte de los entrenadores acostumbran a perder el norte cuando los resultados no acompañan. En su afán de cambiar las cosas recurren a experimentos extraños y convierten la competición en un laboratorio. Pepe Murcia parece formar parte de este grupo de técnicos, porque después de haber probado a Roberto Trashorras en el doble pivote y en la mediapunta, ayer le trasladó a la banda izquierda.
El lucense se ha convertido en su conejillo de indias particular. Con esta decisión se cargó directamente la banda izquierda. Es algo parecido a lo que otros muchos entrenadores han intentado hacer en el pasado con Canobbio, siempre sin éxito porque el uruguayo no rendía aceptablemente en ese puesto.
Pepe Murcia todavía no tiene claro como quiere que juegue el Celta. Y después de esta jornada quizás empiece a pensar cosas más extrañas todavía. Empiece el eterno dilema del entrenador, el debate de si hay que sustituirle. La excusa de que el equipo está por construir ya ha perdido todo valor. El técnico pierde credibilidad. La pregunta es: ¿hay que darle tiempo porque es muy pronto o hay que buscar un sustituto antes de que sea demasiado tarde?
Apuesta por el antifútbol
Desde que Murcia situó en Alicante a Renán y Rosada como doble pivote, no los ha movido de ahí. Parece haberse convencido de que es la mejor forma de que funcione el equipo, con dos perros de presa que destruyan todo lo que pase por el medio, pero que en labores de construcción son excesivamente limitados.
Curiosamente el primer gol tarraconense llegó tras un balón perdido por Rosada en el centro del campo que propició el contragolpe del Nàstic y cogió a toda la defensa a contrapié.
En un doble pivote lo normal es buscar a dos jugadores de características diferentes, pero en este caso son dos casi clones, con lo que se pierde el equilibrio futbolístico.
Durante toda la pretemporada han funcionado Rosada y Trashorras en esa posición. El fracaso ante el Girona fue suficiente para no volver a repetir lo que había funcionado.
Un castigo inadecuado
Roberto Lago ha pagado los platos rotos del desastre de Castellón. Así se puede entender su exclusión del equipo mandándole a ver el partido a la grada. Los demás jugaron todos, excepto Óscar Díaz que se quedó en el banquillo para dar entrada a Ghilas. Dinei estaba con molestias y se reservó para el final.
Parece un castigo inadecuado para uno de los principales valores de la plantilla. Si además se tiene en cuenta que Fabiano, su sustituto, no ha demostrado nada y ayer falló en los dos goles, la decisión es mucho peor.
Ni al arco iris le marcan
Otro de los grandes problemas es la incapacidad de ver puerta. A David Rodríguez se le secó la pólvora que tenía en pretemporada. Dinei apunta buenas maneras pero necesita tiempo. A Maris apenas se le ha visto más que unos minutos. Quizás sea cuestión de paciencia, aunque de eso es muy difícil tener cuando pasan las semanas y se ve al Celta hundido en la clasificación. Al menos, las ocasiones van llegando. Falta pegada.