Cuando las nubes deciden plantarse en el cielo y el sol brilla por su ausencia, el Parque Nacional de las islas sigue siendo un buen destino para todo el que busque tranquilidad y actividades al aire libre
12 ago 2008 . Actualizado a las 11:56 h.Desde que asoma el verano, la mayoría de los mortales solo piensan en una cosa: sol, sol y más sol.
A todo el que le gusta el calor, entrega su tiempo a este astro y ruega para que sus cortas vacaciones coincidan con predicciones meteorológicas repletas de cielos despejados. Pero hasta los más creyentes sufren decepciones. El dios Ra también necesita su espacio. También se esconde.
Las oraciones tienen más intensidad a la espera del barco Naviera mar de Ons, que traslada a sus ocupantes hasta las Cíes. Porque dicen las malas lenguas que no se hace nada en estas islas en un día gris. Pero no es cierto.
El simple hecho de que hayan sido declaradas Parque Nacional es importante en sí mismo, pero además, la flora y fauna de este paraíso invita a perderse a cualquiera. La gaviota patiamarilla, el cuervo marino, el escáncer de cinco dedos, la camariña y la herba de namorar, son algún ejemplo de la riqueza natural de las islas. Los amantes de la naturaleza también pueden acercarse a los dos observatorios ornitológicos que hay, para así conocer más sobre estas especies.
El senderismo es una de las opciones que ofrecen las Cíes. Los montañeros pueden adaptar su capacidad a cualquiera de las rutas que se organizan. El itinerario de mayor duración es el que llega hasta el Monte Faro, que se puede recorrer en dos horas y media y permite conocer el contraste de paisajes desde lo alto del monte. Se organizan tres rutas más, y se ofrece la posibilidad de que un guía organice la excursión. Todas parten desde la caseta de información, que está al pasar la playa de Rodas, así que los visitantes pueden encontrar mapas donde se explica cómo llegar a los miradores, acantilados, o cualquier lugar relevante de las islas.
El buceo es otra de las actividades que permiten explorar las aguas de la zona y conocer las distintas especies marinas que albergan los alrededores, pero para practicar este deporte, así como para fondear, es necesario pedir autorización a la oficina del Parque Nacional.
Por todas las actividades que ofrecen y por su riqueza, las Cíes no solo significan bronceado caribeño, arena con efecto espejo y aguas cristalinas cuya gélida temperatura mejora la circulación. Son mucho más que eso. Así que, después de un día gris en Cíes, las malas lenguas pueden callarse. Ra puede descansar tranquilo.