Los trogloditas devoran Mos

VIGO

Los cavernícolas se hicieron fuertes ayer en la comarca del Louro. Por séptimo año consecutivo la Festa da Prehistoria volvió a las andadas

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Por séptimo año consecutivo los trogloditas llegaron ayer a Mos como Pedro por su casa. La entrada no pudo ser más llevadera y cada vez son más los cavernícolas que pretenden quedarse en el municipio con el clan do Porco Bravo, asentado desde hace años con el consentimiento de los nativos.

Pero la buena acogida no impidió que los cavernícolas cruzaran los puños con las tribus de Mos en la cueva de la Penacova después de superar la subida al Penedo da Pucha, donde está situada.

Tras esta singular batalla a base de puñetazos y pedradas, se resolvieron las diferencias con la celebración de los juegos olímpicos de la prehistoria. Los jefes de las tribus participantes fueron recibidos con agasajados.

Una vez templados los ánimos, los cavernícolas regresaron al poblado de la Penacova para competir en la tradicional carrera de relevos, denominada Na procura do lume.

Los últimos actos llegaron sobre las diez de la noche, cuando el jefe del clan do Porco Bravo sorprendió a los asistentes con un ritual de invocación a los espíritus de los ancestros, con queimada y conjuro incluidos. La festa da Prehistoria, organizada por la asociación juvenil Mos-Keo Colectivo nació hace siete años con la idea de conseguir que al menos durante un par de días se apodere de los vecinos de Mos ese ser prehistórico que llevan dentro.

Pese al protagonismo de los trogloditas, no se trata del típico evento gastronómico, aunque este año los cavernícolas reclamaron pulpo, churrasco, carne o caldeiro, y dulces, como si de las estrellas del rock se tratara. Los platos fueron ofrecidos a los interesados desde las once de la mañana.

Simulacros

El evento ha constituido un éxito desde el primer año, tal vez por el sentido del humor que le echan tanto los organizadores como los participantes. Los simulacros de pieles de dálmatas o leopardos combinan a menudo con zapatillas de deporte, gafas de sol o biseras, todo de marca.

La terapia en este evento prehistórico está garantizada y más de un participante firmaría por quedar una temporada en la caverna sin hipotéca ni entidades bancarias apretando las clavijas.