En tu casa o en A Guía

Mercedes García

VIGO

Playas como Samil y O Vao y lugares como Monteferro y Castrelos se convierten en un recurso para las relaciones de los jóvenes en verano

05 ago 2008 . Actualizado a las 10:54 h.

Un estudio de la Universidad de Vigo sobre los hábitos sexuales de la gente joven sitúa la edad de inicio en los quince años. El problema para muchos viene cuando, por tus años, no tienes ni para un coche. ¿A dónde ir con tu pareja? Muchos optan por aprovechar la jornada laboral de los padres o las vacaciones para quedarse solos en casa y montar la fiesta. Otros, menos pudorosos, se sirven de cualquier parque o playa.

Las peripecias de los chavales de ahora se parecen a las de generaciones anteriores, especialmente de las menos afortunadas económicamente, que tenían que apañarse como podían para tener sus ratos de intimidad. El monte y sus alrededores fueron un recurso muy utilizado por aquel entonces. Y, ¿dónde queda el sentido del peligro? Al aire libre, sin más protección que los anticonceptivos.

Eso si se utilizan porque, según los datos obtenidos por el estudio citado anteriormente, más de la mitad de los jóvenes gallegos entre 15 y 19 años mantienen relaciones sexuales y el 39% lo hacen sin protección. La situación mejora con los años. El primer paso viene de la mano del coche. Numerosas son las posibilidades que ofrece a los enamorados. Está demostrado que el vehículo de cuatro ruedas se ha convertido en el principal nido de amor de las parejas. Lo es hoy y lo fue años atrás.

El seiscientos ya albergaba momentos de pasión en los sesenta. Quien no se lo crea, no tiene más que pasar por los lugares frecuentados por los chavales y que cobran vida a partir del anochecer. Lo que puede parecer un tranquilo parque o playa se transforma cuando cae el sol, acogiendo a más de una pareja en situaciones íntimas. Un trayecto de Vigo a Baiona obligaría a hacer numerosas paradas y en ocasiones, tomar algún que otro desvío. Los que no tienen tiempo o ganas de desplazarse hasta las playas buscan puntos menos concurridos de noche en los que poder aparcar el coche y despreocuparse de todo tales como el Castro, A Guía y el aparcamiento de Quiñones de León, en Castrelos. Entre la naturaleza, los jóvenes se liberan.

Paradas

Hacia la zona de playas se dirigen los más tímidos, que esperan no encontrarse con gente paseando a esas horas. La primera parada, Alcabre. Detrás del hotel Pazo Los Escudos hay una explanada, en la que aparcan los bañistas durante la jornada playera, muy frecuentada como refugio aislado para mantener relaciones. En ella, la oscuridad concede un respiro a los enamorados. Muy cerca, se encuentran los aparcamientos de Samil y O Vao, dos zonas a las que acuden decenas de jóvenes a lo largo de una misma noche. Unos pasos más y se llega a Cabo Estai. El lugar ideal para la primera cita ya que no hay mucho movimiento en los alrededores. La cosa va de playas. Y si no, que se lo pregunten a los vecinos de Nigrán. Sus arenales acogen cada día, especialmente en fin de semana, a parejas que se dan al desenfreno. Patos y Playa América se sitúan como centros neurálgicos de la cuestión, aunque el primero es poco recomendado para los miedosos porque el alumbrado brilla por su ausencia.

Y los que llevan todo el día juntos y no pueden llegar tarde por la noche, ¿a dónde van a plena luz del día, especialmente en verano, cuando la gente anda por la calle hasta las tantas? La mejor opción es desviarse de la costa y adentrarse en la soledad de Monteferro, el mirador Montecastelo, Chandebrito o el merendero de Camos. El destino del trayecto es Baiona, con sus escapadas típicas a la Virgen de la Roca o Chan da Lagoa. En estas zonas no hay un lugar concreto en el que esconderse, los chavales eligen según prioridades.

A estas alturas se ve lejana la posibilidad de tener un piso propio en el que poder estar sin molestar ni ser molestado. Por eso muchos desean que llegue el momento de irse a estudiar fuera e independizarse con sus pros y sus contras, que en relación al tema aquí tratado son más los primeros.