El verano, lápiz en mano

Carla Pereira

VIGO

Escolares y universitarios dedican buena parte de las vacaciones a preparar las asignaturas de las que se examinarán en septiembre. Es su penitencia por suspender

30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Con la llegada de las vacaciones, las playas se llenan de gente... y las academias también. Cada vez son más los alumnos que no pueden dejar aparcados los libros en verano. Los padres se encargan de recordarles los suspensos a sus hijos y los amigos que aprueban todas les muestran que, tras el esfuerzo, llega la recompensa: un verano libre. Un verano sin matemáticas.

Los centros de apoyo para estudiantes se encargan de organizar los horarios y el tiempo dedicado a cada asignatura. La intención de las academias es que el alumno prepare las materias sin encontrarse solo ante los libros y en un entorno parecido al del colegio. «Me divierto en la academia, hago amigos», asegura Alexandre Asorey, un estudiante de cuarto de ESO que tiene que preparar cinco asignaturas para septiembre y acude cada día a la Academia Abrente.

Estos centros son el mejor testigo del aumento de alumnos cada año. «La gente cada vez estudia menos porque prefieren un ciclo que les aporte un oficio», afirma María Dolores Rodríguez, secretaria de la academia Abrente desde hace quince años. Además, asegura que la gente suspende mucho y necesita estudiar en verano: «Los que vienen tienen de cinco a siete asignaturas suspensas».

Hay quien comienza en julio a preparar los exámenes para asegurarse el aprobado, pero algunos se toman unas vacaciones antes de apuntarse a las academias. «Hay gente que viene en agosto para empezar a estudiar, pero nosotros no les garantizamos el aprobado. No hacemos milagros», advierte María Dolores.

La asignatura que más se les atraganta a los alumnos es el inglés. Además, les cuestan las matemáticas, la lengua y el gallego. Otra de las razones que pueden justificar el aumento del fracaso escolar es la falta de motivación por parte de los profesores. Al menos eso aseguran algunos estudiantes, como Lía Alonso, que cursa cuarto de ESO en el instituto de Beade: «Algunos suspenden porque prefieren salir antes que estudiar, pero a otros les influye la falta de motivación por parte de los profesores, tanto en la forma de explicar como en la forma de tratar a sus alumnos». El paro también influye en la visión que tienen los jóvenes sobre los estudios, ya que hoy en día, una carrera universitaria no es sinónimo de buen futuro laboral, asegura Lía.

Así que playas y academias están abarrotadas en verano. Pero cada sitio es bien distinto. Unas aseguran el bronceado, otras quizás el aprobado.