«Nadie ha salido a trompicones»

Xulio Vázquez

VIGO

Dicen que algo tendrá el vino cuando lo bendicen. Esa misma sabiduría popular se jacta de que nunca estropeó los caminos. Incluso algún cronista bíblico le atribuye a Jesús como primer milagro la conversión del agua en un tinto exquisito. Y nadie aseguró que fuese simpatizante de Dionisos. El dios Baco bien podría elegir hoy día como su propio templo al local Albar Enoteca, en el número 89 de Vía Hispanidad, que regenta Juan Polo. Pero no lo montó para grandes bacanales porque no se trata de hacer excesos levantando vidrio, sino para degustarlo en perfecto maridaje y escuchando jazz. -¿Desde cuándo se le dio por difundir la cultura enológica? -Siempre ha habido en mi familia una relación muy directa con el vino porque ha estado ligada a la restauración, De ahí me surgió la idea para este negocio en el año 2003. -¿El balance? -Muy bueno, aunque los comienzos fueron difíciles porque apostamos por un negocio diferente. Como se puede ver, hasta la decoración no es la habitual de la típica cuba de vino y en sitios oscuros. Apostamos por un decorado sencillo, minimalista, moderno y actual. -¿Y con música se bebe mejor? -Es un buen acompañamiento, a base de jazz y música clásica. -¿En qué se distingue de otras enotecas? -En que no es una enoteca al uso, porque la mayoría de ellas se dedican solo a la venta de vino, mientras que nuestra negocio está pensado para la consumición en el local y el maridaje. -¿Gastronomía y vino siguen siendo el matrimonio más avenido? -Sí (risas). Para mi gusto, tienen que ir siempre unidos. Solo se divorcian cuando el profesional no acierta con alguna de las dos cosas. -¿Su apuesta culinaria? -Apostamos por productos de temporada, como pueden ser las setas; la caza, zamburiñas y las cosas de todo el año: ensaladas, verduras (emparrilladas o en tempura). También trabajamos muy bien el foie gra s y las croqueta s. -¿Ofrecen menú del día? -Sí, al mediodía. Se trata de una comida casera, variada, digestiva e incluso con arreglo a la gente que hace dieta. El precio es de 9,20 euros con una copa de vino, café y postre. Por la noche, damos cenas que pueden compartir las parejas. -¿Nos vamos a la bodega? -Es amplia y podemos ofrecer hasta 400 referencias (nacionales y de importación). Tenemos de los países más cualificados por la calidad de sus vinos: Australia, Nueva Zelanda, Francia, Portugal, EE. UU., Chile y hasta de China, además de los mejores de España. -¿El más caro? -Es el Pingus. La botella ronda los 950 euros. Solo se vende para momentos muy especiales y, sobre todo para regalar. Pero que nadie se asuste porque desde 8 euros ya podemos recomendar vinos buenos de Cariñena, Jumilla, Galicia... -¿Los que más demandan? -Rioja y Ribera del Duero. -¿Y saben beberlo? -Sí. Muchos ya saben lo que quieren y a otros les ofrecemos un recorrido universal para que cada día puedan saborear uno distinto. -¿La vuelta al mundo sin mareos? -Nadie ha salido a trompicones. Vienen a disfrutar del vino y no a beberlo para saciar la sed.