Son las que acumula Josefa Estarque en el Conservatorio de Vigo, que dirigió durante buena parte de ese tiempo. Bien saben los alumnos del centro (supongo) lo determinante que fue la intervención de esta virtuosa del piano a la hora de conseguir implantar en la ciudad el grado Superior. Con todo, estoy segura de que la mayoría de los vigueses saben poco (y yo la primera) del largo y tortuoso camino que hubo que recorrer hasta llegar aquí.
Las integrantes de Diálogos 90, ese colectivo de mujeres empeñadas en conjugar lo lúdico con lo cultural en el más amplio sentido de la palabra, tuvieron oportunidad de conocer de primera mano la historia salpicada de numerosas anécdotas. Y es que Josefa Estarque fue la invitada con la que cerraron (hasta el próximo otoño) su temporada de diálogos. Los practican una vez al mes con mesa y mantel de por medio.
Total que las comensales, entre las que estaban Marita Vázquez de la Cruz, Maribel Toscano, Ana Troncoso, Puri de Palacio, María Mariño, Maripi Tomé, Cristina Berg, Chitina Villanueva... pudieron conocer de primera mano los entresijos conservatoriles.
La primera sede estuvo en el edificio del antiguo Club de Jubilados de la Caja, desde donde pasó a un piso en Policarpo Sanz. Se quedó pequeño y se trasladó a dos pisos con vistas al mercado del Progreso, cuyas condiciones eran penosas. Tan penosas como que cuando pasaban los camiones de suministro de la plaza vibraba todo y no podían usar el váter porque se desprendía. Un día se declaró un incendio «gracias a Dios», según Josefa, ya que el alcalde (entonces Manuel Soto) acudió a comprobar los destrozos. «Tenemos que irnos de aquí», le dijo la directora.
Después de lo visto, Soto no se podía negar a la petición, así es que se fueron. El traslado al búnker de la familia Álvarez en O Castro fue un lujo. Ahí empezó a despegar el centro y empezaron a cumplirse los sueños, incluido el de contar con la especialidad de gaita.
Según contó Josefa Estarque en la cena, un buen día se plantó en Madrid con la petición. Al parecer en el departamento del Ministerio encargado de cuestiones musicales no daban crédito. Abrieron los ojos como platos, pero Josefa llevaba preparada la lección. Fue cargada con todos los papeles del oboe. Sólo le falta el fol para que sea una gaita, parece que les dijo. Resultado, regresó a Vigo con un sí por respuesta. Gracias a eso han podido estudiarlo músicos como Carlos Núñez.
Como quiera que la amena charla de Josefa Estarque les pareció un regalo, las anfitrionas también le hicieron otro. En realidad dos. Puri de Palacio y su compañera de coro María Jesús interpretaron dos duetos, en tanto Laura Pérez recitó como sólo ella sabe un poema de Lorca. Para entonces ya habían dado buena cuenta del revuelto de espárragos, el solomillo con verduras y el helado con filloa.
Con motivo de la regata BMW Sailing Cup, disputada en aguas de la Ría de Vigo, el concesionario Celtamotor presentó en sociedad el BMW X6. Llovió mucho durante todo el día, pero la gente estaba esperando la presentación en sociedad del nuevo modelo y no se perdió la cita ni el Tato.
Los datos económicos no paran de darnos sustos, por no hablar del precio del combustible, así es que seguro que no todos los bolsillos pueden permitirse un desembolso de 63.000 euros, que es lo que cuesta el todoterreno, pero mirar es gratis. De momento.
Bueno, más que el servicio en abstracto, el que funciona es mi cartero. O cartera, que no sé si es uno u otra porque nunca nos topamos. El caso es que ayer me proporcionaron una gran alegría. Me encontré en el buzón una postal que esperaba desde hace una semana pero que daba por perdida. Me la envió una amiga desde Damasco y por toda dirección ponía el nombre de la calle. Claro que, lista ella, antes de recomendarme visitar la cuna de la civilización, encabezaba la postal vaticinando que me iba a llegar, «porque los carteros vigueses son muy buenos» escribió. A la vista está que sí.