El ex entrenador del filial gana enteros para ser el elegido para llevar al equipo la próxima temporada
26 may 2008 . Actualizado a las 21:12 h.El Celta está acabando la temporada de una forma más digna de lo que se podía esperar hace un par de semanas, antes de la dimisión de Antonio López. Con la llegada de Alejandro Menéndez al banquillo el equipo ha cambiado su cara. El técnico asturiano ha aplicado una capa de maquillaje que, sin llegar a disimular del todo los rasgos de un equipo que está completando una temporada desastrosa, al menos ha conseguido que los celestes presenten otro aire.
El balance de Alejandro Menéndez en los tres encuentros que ha dirigido es de una victoria con goleada frente al Cádiz, un triunfo en la tanda de penaltis que pudo producirse en el tiempo reglamentario contra el Deportivo en la Copa Galicia, y un empate en circunstancias adversas en Motril este sábado.
Su labor merece hasta ahora un notable y está ganando enteros para seguir en el cargo la próxima temporada.
Hay varios indicativos que señalan la mejoría en el juego del equipo vigués.
Motivación de la plantilla
Es una de las principales misiones que tiene un entrenador en el fútbol profesional. Los vestuarios son difíciles de controlar, ya que el gremio de los futbolistas es un tanto especial. Los jugadores del filial hablan maravillas de Alejandro Menéndez a la hora de manejar el vestuario. En la primera plantilla es más complicado, sobre todo este año en el que el ambiente no ha sido el más adecuado. El asturiano ha ejercido de motivador y de momento ha conseguido que la mayoría de los jugadores estén respondiendo con su actitud en el terreno de juego a pesar de lo poco que hay en juego.
Apuesta más ofensiva
A diferencia de los entrenadores anteriores que ha tenido el Celta esta temporada, Menéndez ha mostrado unos planteamientos más ambiciosos, como se supone que debe ser en un equipo que cuenta con una de las plantillas con más calidad de la división de plata.
Esta apuesta ofensiva, más ambicioso se fundamental en varios apartados de lo que se podrían destacar los siguientes: presión más arriba para dificultar que el rival juegue el balón con comodidad, posesión de la pelota, desmarques y ofrecer líneas de pase a los compañeros, mayor apertura del juego a bandas.
Menéndez ha dotado al Celta de más equilibrio en el terreno de juego, no se ha limitado al orden. Los jugadores se ven menos atados en sus obligaciones tácticas, lo que deja margen para la imaginación.
Acertado en los cambios
Antonio López le había dejado el listón muy bajo, pues el andaluz era un desastre con los cambios. Alejandro Menéndez trata de ejercer la lógica, sin cambiar demasiadas piezas de sitio cuando no es necesario. Si las cosas funcionan prefiere un jugador por otro en su misma posición. En Granada tuvo que buscar soluciones ofensivas y dio entrada a Diego Costa y Sales por Guayre y Núñez, que no estaban afortunados. Luego iba a meter a Noel, un lateral por proyección, en lugar de Agus, más de contención, aunque justo en ese momento llego el gol de Michu y decidió sacar del campo a Canobbio para dar entrada a Noel, algo lógico teniendo en cuenta que el equipo estaba con uno menos.
Otro punto positivo para Menéndez es que le gusta controlar todas las circunstancias de un partido, y por eso al ir a jugar a un campo pequeño decidió entrenar un día en Barreiro.