Una oleada de sabotajes aún sin resolver azota la Costa da Morte

VIGO

El sector empresarial de la Costa da Morte vive desde hace un par de años bajo la amenaza de una oleada de sabotajes. El temor aumenta porque la mayoría de estos casos, al menos los más graves, continúan sin resolverse.

La famosa fórmula de tomarse la justicia por su mano ha pasado de lo que antiguamente se conocía como «xustiza da carballeira» a tomar la forma de la «xustiza da gasolina». En lugar de aguardar a la víctima escondidos en las carballeiras para darle una paliza, los verdugos de hoy en día queman maquinaria tras rociarla con combustible. Un método mediante el que se pretende presionar a empresas en determinados conflictos o vengarse de posibles perjuicios. Sin embargo, en muchos casos los motivos del sabotaje no consiguen verse con claridad.

El último suceso de este tipo ocurrió el pasado fin de semana en el taller José Montes, de Baio (Zas), donde quemaron 20 coches destinados al desguace. Los daños ascendieron a 15.000 euros. Este incendio conmocionó a la población, sobre todo teniendo en cuenta que apenas dos semanas antes se había producido otro siniestro similar en Ponteceso. En la empresa López Cao quemaron cuatro camiones, una pala y una autohormigonera. Las pérdidas causadas superan los 300.000 euros.

Aumento de la seguridad

La investigación de estos dos siniestros continúa abierta, pero por ahora no ha dado resultados. El gerente de la empresa López Cao, David Rey, explicó ayer que el sentimiento general en la empresa continúa siendo de estupor por lo sucedido. Lo que sí tienen claro es que incrementarán las medidas de seguridad. «Imos montar cámaras de seguridade, aumentar a iluminación e quizais tamén contratar a algún vixiante», declaró.

Estas dos últimas actuaciones han hecho revivir en la memoria de los habitantes de la Costa da Morte el suceso acontecido en la estación de autobuses de Carballo en la madrugada del 10 de febrero del 2006. Un incendio destruyó cuatro autobuses de la empresa Arriva y la marquesina que les daba cobijo. La hipótesis más estudiada fue la del sabotaje, ya que por esas fechas la empresa y los trabajadores estaban sumidos en un conflicto laboral. El suceso parecía haber sido planeado con anterioridad, ya que esa misma noche fueron incendiados varios contenedores en distintos puntos de la localidad con la intención, probablemente, de mantener ocupados a los equipos de emergencia para poder actuar con más libertad. Los daños rondaron, en total, los 900.000 euros.

Un mes después, las llamas destruyeron en la parroquia malpicana de Cambre una pala excavadora de la empresa Ponciano Nieto. La autoría tampoco se ha desvelado. Otro transportista de Lendo había perdido a finales del 2006 dos camiones que estaban aparcados cerca de su casa, que fueron rociados con gasolina y dañados con piedras.