Hace ya más de tres décadas que la bicicleta ha quedado relegada a los paseos de domingo, a las excursiones al campo o a extenuantes tardes con niños que aprenden a montar, fuera claro está, de los circuitos deportivos.
Las ciudades crecieron desde entonces al ritmo de un imparable bum inmobiliario y automovilístico que limitó sus parques a miles de coches, motos y autobuses. Ahora, la injustamente infravalorada bicicleta se ha renovado y, se perfila como «el transporte del futuro».
La bicicleta eléctrica, que ha arrasado ya en países como China, donde ha cautivado a más de 1,3 millones de personas, llega a Galicia varios años después, por otra parte, de que un vigués inventara uno de estos primeros modelos que, paradójicamente, tuvo que patentar en Inglaterra.
Y es que «Vigo no tiene mentalidad de bicicleta». Lo asegura otro habitante de la urbe, en este caso David Rocha, uno de los tres socios de la única empresa especializada en la venta de bicicletas eléctricas del noroeste de España que también tuvo que trasladar su comercio al municipio de Nigrán.
«Norbike», que así se llama la casa, entregó ayer dos de sus modelos al grupo de Protección Civil de O Val Miñor, que las estrenará este mismo fin de semana en la prueba de la Vig-Bay, pero tienen pensado utilizar durante sus servicios a partir de ahora. El grupo miñorano será el primero de toda la comunicad autónoma gallega en rentabilizar su trabajo de una forma, «cómoda, económica y saludable».
A simple vista parece una bicicleta tradicional pero dispone de un motor y una batería de litio que la hacen excepcional como segundo vehículo de cualquier familia. «Sólo hace falta saber montar en bici para manejarla», explica el dueño de Norbike, David Rocha. También para ciudades como Vigo, añade, «donde además de evitar atascos, puedes subir sus empinadas cuestas con total comodidad».
Versatilidad
El nuevo vehículo es multifuncional y versátil, porque está diseñado para todos. Tanto para los que quieran hacer deporte (sin batería funciona como una normal) como para los que, simplemente, busquen una solución a atascos, problemas de aparcamiento, puntos, radares, carnés, retrasos, subidas de combustibles y, todo ello, por un precio infinítamente menor al de los vehículos tradicionales (tanto para el bolsillo como para la salud y el medioambiente).
El capítulo de prestaciones es más que concluyente. Consume una media de 25 céntimos cada 100 kilómetros, las baterías (reciclables) tienen una autonomía de hasta 70 kilómetros, se cargan en cuatro horas y la velocidad media que alcanzan las bicicletas es de 15 kilómetros por hora.
Ahorro de tiempo
Así las cosas, y según una práctica realizada ayer sobre terreno (la carretera Nigrán-Vigo), puede ahorrase también tiempo en los recorridos, ya que la media fue de cuarenta minutos por trayecto.
El aparcamiento está incluido porque, a mayores, se puede optar por un modelo plegable que cumpla también el último sueño de todo conductor, que no es otro que el de «doblar» el coche y guardarlo en cualquier sitio sin pagar los aparcamientos subterráneos.
Los modelos oscilan entre los 500 y los 1.300 euros y, el mantenimiento es de coste cero para su dueño.