Para ser exactos de las cinco que existen en Galicia: Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra, Monterrey y Valdeorras. Y con una maestra introductora de lujo: Cristina Alcalá. Hace un tiempo que esta enóloga viguesa abandonó la vida fácil (entre comillas) que tenía al frente de un conocido restaurante madrileño para apostar por su tierra. Empeñada (también en sentido literal) en transmitir a los cuatro vientos su pasión por el mundo del vino y todo lo que eso conlleva, pensó que la fórmula del enoturismo podría ser la buena. En ello está.
Aunque era una idea que le rondaba la cabeza desde hace tiempo, lo tuvo mucho más claro cuando, casi por casualidad, descubrió una finca con encanto en tierras de O Condado. En Mondariz para ser exactos. Después de una rehabilitación en profundidad, eso sí, sin tocar las esencias del enclave, nació Vinosobroso. Cristina explica muy bien la filosofía que se imparte en sus dominios: «Este es un lugar en el que se fomenta la cultura del vino, no sólo desde el ámbito del turismo rural, con alojamiento y una temática específica, sino como centro profesional, organizando y gestionando actividades con el común denominador del vino y la gastronomía».
Y eso es en buena medida lo que se encontrarán estas vacaciones sus potenciales huéspedes. Pero les tiene reservadas algunas sorpresas. Por ejemplo, un recorrido en forma de cursillo (teórico y práctico) por las cinco denominaciones de origen gallegas. O visitas a bodegas. O un curso de cocina participativa con sesión de cata-maridaje para adentrarse en el mundo de las armonías. O cena-maridaje para los que quieran disfrutar aprendiendo. O... Una cosa es segura, el aprendizaje está garantizado porque pocas personas tienen su capacidad pedagógica. Para muestra, su último libro, El mundo del vino contado con sencillez. Chin-chin.
Otras vacaciones posibles, en este caso a más largo plazo, son las que promueve la ONG Amarante dentro del programa Xanela aberta ao Sur. Van por la edición número nueve y los destinos posibles en esta ocasión son Brasil, Ecuador y Marruecos.
Es lo que han hecho los alumnos de Infantil y Primaria de Valeixe (A Cañiza) con el Día del Árbol. Como el 21 les pilla de vacaciones han querido dejar el trabajo hecho antes de dedicarse a la holganza. Y el trabajo, claro, era plantar árboles. Guiados por los profesores se afanaron en poner en pie dos pradairos comunes, otras tantas abeleiras, cuatro carballos, un nogal, una sobreira... En total una docena de árboles que han prometido cuidar con cariño mientras dure su estancia en el centro.
Con tal motivo la diseñadora no tendrá estos días vacaciones. Su taller de Vilaza tendrá las puertas de par en par para mostrar la colección de primavera a sus devotas. Que no son pocas. Los precios, avisa, son de muestrario.
Aparentemente es igual a los demás, pero en su corazón alberga un motor híbrido que alterna el combustible fósil con la electricidad. El primer taxi de estas características que circulará por Vigo es un Prius.