Inés Abril, cocinera de campeonato

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

13 mar 2008 . Actualizado a las 11:27 h.

Un flechazo total. Así define Inés Abril su primer contacto con la cocina. «Por fin algo que me llena», se dijo a sí misma. Y lo abandonó todo (estudiaba segundo curso de Filología Clásica) para convertirse en chef. La pasión, claro, no llegó por ciencia infusa. Fue la necesidad de buscarse parte de los garbanzos cuando llegó a la Universidad lo que la llevó a buscar un trabajillo a tiempo parcial. Como tantos y tantos universitarios lo encontró en la hostelería. Primero como camarera y luego como ayudante de cocina.

El resto vino rodado. Se tomó un respiro (eso pensaba ella) para estudiar un ciclo superior de hostelería y comprobar si, de verdad, aquello era lo suyo. Y era. En su necesariamente corta vida profesional (apenas ha cumplido 27 primaveras) ha vivido varias alegrías, pero ninguna como la del martes pasado en Santiago. «Fue una sorpresa mayúscula. Tardé unos segundos en reaccionar y todavía no me lo creo», afirma.

Lo que todavía no se cree es que los 17 miembros del jurado del Campeonato Gallego de Cocineros que organiza el Grupo Hostelería Galega e Turismo que preside Guillermo Campos estuvieran de acuerdo en que los suyos eran los mejores platos del certamen, lo que implica representar a Galicia en el Campeonato de España el próximo mes de abril y, en función de cómo lo haga, optar a participar en el Bocouse d'Or, competición a la que solo acceden los buenos entre los mejores del mundo.

Así no es de extrañar que Inés se sintiera ayer «como en una nube», eso sí, con los pies suficientemente en la tierra como para pilotar como cualquier otro día (o casi) los fogones del restaurante Maruja Limón. Allí nos la encontramos en el trajín habitual de cada jornada, solo alterada por el interés mediático que ha suscitado. «El teléfono no para de sonar», dice con cierto rubor.

Además de perfeccionar (si ello es posible) sus platos de salmón y cordero, que volverán a ser de preparación obligada en el Campeonato de España, Inés tendrá que ir pensando con qué cocinero consagrado, tanto de España como del extranjero, quiere compartir fogones durante un tiempo. No es ésta la primera vez que se ve en una disyuntiva así, ya que apenas rematados sus estudios obtuvo una beca del grupo Eurotoques, agrupación que integra a más de 3.500 cocineros de toda Europa, entre los que figuran Juan Mari Arzak o Paul Bocuse. En aquella ocasión el elegido fue el joven chef del riojano Echaurren, Francis Paniego.

Ya de puesta, cuando regreso de Ezcaray y en ese afán de que nada que tenga que ver con la restauración le sea ajeno, se buscó tiempo para comprobar a pie de obra durante unos meses el día a día del trabajo en una pastelería. «Quería tener una base en ese campo», explica.

Antes de acabar la charla le pido a Inés que me recomiende un menú con platos de la carta del Maruja Limón. «Me pones en un aprieto, porque todo lo que tenemos está buenísimo». Pese a todo, lo hace. Para empezar, propone escabeche tibio de jurel con fresas y verduras; como plato principal mero a baja temperatura con crema de patatas, maíz y ajada, y de postre tocinillo de vainilla con fruta de la pasión y helado de cardamomo. Basta que ella lo haya dicho, para que sea lo que elija la próxima vez. Felicidades.

Es como lo tiene siempre Patricia Martínez, que este domingo tendrá oportunidad de demostrar a sus convecinos de Mos por qué es campeona de España de baile deportivo en la modalidad standard, y por qué fue una de nuestras representantes en el mundial celebrado en Italia.

Patricia y Adrián Esperón, su pareja, se batirán el cobre junto a otro centenar de competidores procedentes de distintos puntos de España y de Portugal. Habrá distintas categorías en función de la edad, desde menores de 12 años a mayores de 45, que demostrarán sus dotes en modalidades como vals, tango, samba, rumba o pasodoble. Durante la competición se hará un paréntesis para rendir homenaje a Gabriel Carreira, bailarín mosense recientemente fallecido.