López Caro debutó ante el Albacete y en sus 21 partidos ha sumado 29 puntos que empeoraron los números de Stoichkov
11 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Su fe no movió molinos. El hombre creyente del trabajo y la metodología cayó víctima de un 2008 que le ha estropeado los sueños que le dejó el 2007. Otra vez el año no empieza bien para este técnico que un día llegó a entrenador al Real Madrid.
A comienzos del pasado año fue destituido del Levante tras dieciocho jornadas de Liga con su equipo a dos puntos del descenso. Allí se quedó a un encuentro de completar una vuelta. En Vigo ha conseguido hacerlo con unos números que le han llevado a esta nueva destitución. Su equipo está a nueve puntos del ascenso, tras haber sumado cuatro puntos de los últimos dieciocho posibles.
Su punto de inflexión coincidió con el parón navideño. Terminó el año con su victoria más convincente por 4-1 ante el Granada 74, pero empezó el 2008 con una derrota en Tenerife que supuso el preludio de todos los males. Su discurso siguió siendo el mismo que cuando cogió las riendas del equipo en la séptima jornada de Liga el famoso «partido a partido», o que todo se iba a jugar «en las diez últimas jornadas». Lo importante era llegar con vida a ese momento y el Celta, -aún quedan catorce jornadas para que finalice el campeonato- y ya no parece que queden esperanzas de salvación, ya que la Primera está ahora a una distancia que parece insalvable.
En las veintiún jornadas que ha estado en Vigo sumó 29 puntos lo que da una media de 1,38 puntos por partido, sensiblemente inferior a la de Hristo Stoichkov que fue cesado con 1,42 puntos por partido. Ha sumado siete victorias, ocho empates, y seis derrotas. Unos números que son insuficientes para ver a su equipo luchando entre los primeros de la tabla clasificatoria. Curiosamente, a Stoichkov lo echaron tras ganarle al Xerez por 3-1, y a López Caro tras caer con los andaluces -ahora colistas- por 1-0.
Desde que comenzó el 2008 los célticos obtuvieron tres victorias pero solo una resultó cómoda, la del 0-2 en Córdoba. Al Alavés le ganaron con una jugada a balón parado en los últimos minutos en un partido que también pudieron perder. Lo mismo sucedió en el 2-1 ante el Poli Ejido que entonces era colista. La gota que colmó el vaso la puso el Xerez donde sin crear una sola oportunidad terminó con nueve jugadores sobre el terreno de juego.
Una de las comparativas que le ha perjudicado en todo momento es la del Celta de hace tres temporadas en Segunda. Durante muchas jornadas los registros eran mejores que los de aquella campaña con Vázquez, pero últimamente las diferencias eran ya muy grandes. Tras las 28 primeras jornadas de Liga el Celta del técnico de Castrofeito tenía 55 puntos, dieciséis más que el actual Celta, y solo dos menos que el actual líder, el Numancia. Aquel equipo incluso terminó sufriendo para ascender pero este ya parece casi imposible que hasta sufra.