El Instituto Ferial de Vigo reúne peores condiciones técnicas que sus más directos competidos en Galicia, el Coliseum de A Coruña y el Multiusos del Sar de Santiago de Compostela. El gran problema que sigue presentando el recinto ferial vigués es la altura de la zona del recinto donde se cuelgan los equipos de luces y música.
El arquitecto que redactó el proyecto, Salvador Fraga, dotó al multiusos del Ifevi de una altura que no alcanza los doce metros, 11,90 metros, mientras que la altura mínima que requiere la «gran support», estructura que se sitúa para acoger los equipos encima del escenario, es de catorce metros. Frente a estas dimensiones, el Coliseum ofrece 18,60 metros y el Multiusos del Sar 15,5 metros. Estas dimensiones no son gratuitas. Los artistas piden una distancia de seguridad para situar las luces que si no se cumple, el calor que emiten puede afectar a los propios músicos.
«Las producciones son cada vez más complejas», explica Javier Rodríguez, director del Coliseum. «El mago Copperfield exigió que su producción colgase 25 toneladas de material del techo, y Shakira, subió hasta las 30 toneladas». Para soportar estos pesos, el techo del edificio se divide en dos partes, una de hormigón y otra ondulada para favorecer la acústica. Las presiones de la techumbre se liberan a través de un gran arco que llega hasta el suelo.
En el Multiusos del Sar también cuentan con sus propios sistema para acoge grandes pesos sustentados desde la propia techumbre. Para el próximo concierto de Juanes tendrá que colgar 18 toneladas desde este sistema de anclajes.
El Ifevi sí cumple las exigencias de las grandes producciones en los anchos de escenarios, ya que a los catorce metros del escenario, hay que añadirle otros doce metros para habilitar espacios para los equipos de sonido y de pantallas de vídeo.
Camerinos
En la actualidad, el Ifevi ha iniciado las obras para construir camerinos porque cuando se diseñó se olvidaron de este detalle. En el Multiusos del Sar, este apartado está solucionado con la presencia de seis camerinos de 20 cuadrados cada uno, equipados todos ellos con línea de voz y datos, al tiempo que también existen cocinas. Por su parte, el Coliseum tiene 6 vestuarios con duchas (1 de ellos dotado como sala de maquillaje) con capacidad para 15 personas cada uno de ellos; 1 camerino principal doble, 1 camerino para músicos-bailarines muy amplio, 1 camerino para coros-grupo secundario, junto a 2 oficinas de producción, que en las ocasiones en que el evento lo requiere, son transformados ajustándose para cada espectáculo.
Los tres recintos se mueven en parámetros semejantes en cuanto a sus aforos. En A Coruña decidieron reducir el aforo de los grandes conciertos hasta las 10.500 plazas para ganar comodidad. El recinto puede adaptarse a producciones más pequeñas que requieran la presencia de sillas, en estos casos, los aforos se reducen a 2.000 o a 4.000 personas. En Santiago, el aforo para grandes conciertos es de 9.500 plazas, pero también se adaptan a pequeños formatos de 3.500 localidades. En Vigo, el aforo es de 13.000 personas para los conciertos de rock, o de 10.000 personas si se colocan las zonas de gradas.
Tanto el director del Coliseum, como Santiago Cuadrado, director del Multiusos del Sar, afirman que la única dificultad que deben afrontar cuando se plantean grandes producciones radica en el aforo de los recintos. «Nuestro problema actual es el aforo porque los cachés de algunos artistas son cada vez más difíciles de sostener con unas entradas razonables», dice Javier Rodríguez. En este aspecto, el Coliseum tiene como objetivo no pedir dinero público para afrontar sus producciones, aunque el año pasado, tuvieron que acudir a ella en el concierto de Shakira. Por su parte, el caso compostelano cuenta con el patrocinio del Xacobeo y de Caixa Galicia, algo que debería imitar el recinto vigués.