La Fundación Emaús, con 25 años de experiencia en el País Vasco, llega a Vigo con la intención de trasplantar sus proyectos de reciclaje y formación social y laboral
25 feb 2008 . Actualizado a las 12:23 h.La Fundación Emaús es una entidad de carácter social que tiene su sede en el País Vasco, lleva 25 años de andadura en el Estado español y pertenece al movimiento internacional del mismo nombre. Entre sus objetivos principales está el desarrollo de programas de intervención social y laboral para personas o colectivos con especiales dificultades de acceso al empleo, en situación o riesgo de exclusión social, y además desarrollan y fomentan iniciativas de cooperación internacional, sensibilización en cuestiones de carácter medioambiental y la puesta en marcha de iniciativas de economía de carácter social basadas en el reciclaje. Desde hace cuatro meses trabajan también en Galicia. La sede está en Vigo y Juncal Blanco es la responsable territorial.
-El reciclaje y la gestión de residuos es un fuente fundamental para el trabajo de Emaús, ¿No?
-Sí. Prestamos servicios a diferentes municipios. La mayoría están en el País Vasco, pero también en otros puntos del país. Por ejemplo, tenemos una de limpieza de carteles y fachadas en Leganés. En la Comunidad de Madrid y Asturias es donde también tenemos bastante presencia, y desde principios de este año estamos apostando por desarrollar actuaciones en Galicia.
-¿Cómo se canalizan sus iniciativas? ¿Cómo llegan a las personas a las que se dirigen?
-Los canales más claros son los servicios sociales, a través de las oficinas del atención primaria de los ayuntamientos. Por ejemplo, nosotros acabamos en diciembre el proyecto Tesela, financiado por el Fondo Social Europeo y la Xunta, en el que durante un trimestre hemos entrenado a quince personas del municipio de Vigo en riesgo de exclusión social, la mayoría, receptoras del Risga y con una serie de déficits de acceso al empleo que muchas veces están relacionados con las habilidades sociales, más que con el desempeño de la tarea laboral. El salto a la empresa o a la oportunidad real de empleo es lo que nos diferencia de otras entidades.
-Ahora es un grupo de empresas pero ¿qué queda de los inicios de Traperos de Emaús?
-Lo fundamental. La ayuda a las personas que lo necesitan y la reutilización de los recursos disponibles. Traperos de Emaús empezó como un movimiento basado en un concepto de comunidad de base. Sus integrantes se dedicaban a la recogida de voluminosos y residuos que luego intentaban reciclar. Se daba oportunidad de vida en común y acogida a personas que se encontraban en la calle. Este movimiento que creó el Abate Pierre tras la segunda Guerra Mundial nació así, pero fue transformándose hasta profesionalizarse.
-O sea, que la basura genera riqueza...
-Por supuesto. Genera estructuras productivas y crea empresas que están compitiendo en el mercado con las grandes empresas de recogida de voluminosos, como puede ser FCC. Pero lo que Emaús puede aportar como valor añadido son conceptos paralelos que se recogen en las tres erres: Reducción, Reutilización y Reciclaje, que es el último eslabón de la cadena. De hecho, en las empresas que tenemos se prima la reutilización. De todas formas, seguimos desarrollando programas de acogida a personas sin hogar. En Vigo, en este momento hay una demanda y una necesidad latente de un albergue municipal o algún centro de acogida de media y larga estancia. Además, ocurre que el perfil ha variado mucho. Es gente que llevaba una vida de lo más normal y una serie de circunstancias hacen que se encuentren en la calle de repente.
- ¿Tiene carácter religioso? -No. Aunque su fundador era un religioso, es un movimiento completamente laico.