Otra vez pagaron el mal de altura

Víctor López

VIGO

Cuando se acerca a los puestos de ascenso, el Celta cae víctima de su propia ansiedad y se muestra incapaz de dar el paso definitivo que le aúpe al objetivo

03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La ansiedad del Celta volvió a aparecer ayer. Por primera vez en toda la Liga, los celestes se veían a un punto del ascenso. Como sucedió en anteriores ocasiones -ante el Cádiz en el Carranza o en el Heliodoro frente al Tenerife-, el cuadro vigués fue incapaz de desplegar su mejor juego en una situación de cercanía al objetivo. La segunda derrota celeste en Balaídos (primera con López Caro en el banquillo) llegó en el peor momento posible. La posibilidad de dormir en la tercera plaza del campeonato se desvaneció por una muestra de multitud de preocupantes incapacidades que recordaron al segundo período ante el Salamanca.

Dos laterales alegres

Era un día importante para el canterano Roberto Lago. No empezó bien el 2008 para él en Tenerife y se cayó del equipo en Vitoria. Su regreso tampoco tuvo el acierto esperado. Un error suyo propició el gol de Tabares. Poco a poco trató de rehacerse aportando en ataque lo que no da Agus, pero las concesiones defensivas pueden ser su cruz ante López Caro.

Cerca del descanso, Tabares pudo hacer el segundo tanto visitante por un hueco en la banda derecha. Rubén salió a tapar las alegrías de George Lucas y Oberman hizo relucir las vergüenzas. En la primera parte, todos y cada uno de los defensas locales tuvieron lagunas que propiciaron que el rival con muy poco, estuviese por delante en el marcador.

Falta de agresividad

El Celta fichó a Ariel Rosada supuestamente para darle ese punto de temperamento que le faltaba a este equipo. El argentino, por ahora sigue en el banquillo, y a los celestes sigue viéndoseles blanditos de más. En la jugada del primer gol da la sensación de que pasan un par de capítulos antes de que llegue el centro de Oberman. Además, cuando se trata de encarar la portería ante un equipo bien agazapado, al margen de la clase de Canobbio, escasean los argumentos.

En la segunda parte, Oberman hizo el segundo tanto por otro hueco por el centro en una pérdida de balón en la que no encontró a nadie que le saliese al paso. La definición del tanto es imparable pero impedir que llegase a esa situación, sí era posible como sucedió en el primer tanto.

La banda izquierda

El club vigués no ha reforzado una parcela que tiene coja como su flanco izquierdo. Una vez más recurrió a Diego Costa para la banda izquierda. Esta puede ser una solución de emergencia pero no como para reincidir en ella partido tras partido. Son metros que el rival gana con comodidad y en los que contrario se crece.

La banda derecha

Tampoco está funcionando. Puede que el que no haya llegado el esperado refuerzo para la defensa tenga algo que ver, pero Núñez hizo uno de sus mejores partidos de la temporada en Córdoba, jugando a pierna cambiada. Los bandas son las que marcan la diferencia entre los equipos. Las del Celta, especialmente en casa, están muy desafinadas. Sin esos espacios, Perera parece estar siempre muy desasistido. Solo al final, por la simple acumulación de jugadores en ataque, pudo entonarse.

El gol de Jorge Larena

Andaba el Celta perdido y encontró de la nada a Jorge Larena. El canario salió para sustituir a Canobbio que se había lesionado. Con una acción maravillosa -su quinto gol en esta temporada- acabó con la imbatibilidad de Carlos Sánchez tras 433 minutos sin encajar un tanto. Fue una de esas piezas para enmarcar de las que se dan pocas pero que ayer el público tuvo la ocasión de ver. De esos goles que hasta las cámaras de televisión se pierden. Esto cambió el partido, pero no lo suficiente. Un par de individualidades, no siempre sirven para resolver un problema colectivo.