Empresas inmobiliarias y bares que servían comida a los obreros son algunos de los otros afectados en el municipio de A Cañiza por la fuga del empresario tomiñés
26 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.6.714 vecinos y un solo tema de conversación: los coletazos de la fuga de Manolo. Entre la incredulidad y la rumorología, la semana azota las conciencias de los vecinos de A Cañiza y algo más, sus bolsillos. En el municipio no solo los compradores de pisos y los obreros han recibido un golpe. Los «efectos colaterales del caso Marbar», salpican a comerciantes y habitantes en general de la villa.
De forma más cercana, las pequeñas inmobiliarias del municipio están en primera línea de las protestas y también de las consecuencias. «La situación ya estaba difícil en los últimos tiempos por la crisis del sector, pero después de esto no se si aguantaremos», apuntaba una responsable.
El problema planea arrastrarse en el futuro, porque desconocen si habrá a quién reclamar, en el caso de que haya problemas en alguna vivienda. «Si hay alguien que tiene humedades o algo así, no va a tener a quien pedir responsabilidades y es un riesgo», recordaban los profesionales.
Menú a la medida
Las lamentaciones sobre las consecuencias en A Cañiza de este «palo», llegan también a los bares de la zona. Los días de semana eran más beneficiosos con los obreros de la construcción rondando todo el día por el concello. «Aunque nosotros no estamos muy céntricos, sí que venía alguno de las empresas del sector y se nota el bajón. Imagino que los compradores hipotecados tampoco están para salir mucho a tomar algo», apuntaba Domingo Muñoz desde el bar Paradanta.
En algunos casos el menú estaba incluso ideado para que los obreros se convirtieran en habituales. «Ajustamos al máximo para que por 7,50 euros puedan comer un primero, un segundo, café, pan, bebida y postre. No podemos cobrar mucho porque sus sueldos no dan para estar todos los días comiendo fuera si el precio no es económico», apunta Jose Antonio González, propietario junto con su mujer del bodegón O´Castro, en el centro del municipio. Por sus mesas pasaban a diario trabajadores de la construcción que dependían de manera directa o indirecta de los negocios de Marbar.
En algunos casos las consecuencias de los problemas de la empresa no son económicas. Desde la asociación de vecinos Cañiza Unida, apuntaron ayer a los daños en la imagen del municipio. Al mismo tiempo, quisieron también solidarizarse con todos los afectados y prestar su apoyo para buscar soluciones posibles a esta «desagradable situación».