Ahogado de alcohol en el Miño

VIGO

Agentes de la Benemérita rescataron a un hombre en el río tras recibir una falsa alerta de que alguien lo había arrojado

11 ene 2008 . Actualizado a las 11:48 h.

Una borrachera que pudo acabar en desgracia. O eso parece. Porque en la madrugada de ayer en Salvaterra las cosas no fueron siempre lo que se creían. La actividad de los agentes de la Guardia Civil del municipio se inició a sobre las 2.00 de la madrugada al recibir la alerta de que alguien estaba dañando mobiliario urbano.

Los efectivos se trasladaron hasta el centro del municipio pero cuando llegaron hasta el supuesto lugar de los hechos no encontraron a nadie provocando desperfectos. Tras inspeccionar la zona, los agentes volvieron a recibir la alarma de otro incidente junto al río. En esta ocasión se alertó de que alguien había arrojado a una persona al Miño. Para corroborar esta versión, se trasladaron hasta la orilla española con el objetivo de atender a la supuesta persona que estaba en peligro. Al llegar hasta allí, los agentes no localizaron nada pero escucharon unos gritos en la orilla del otro lado del río.

Producto del alcohol

Un hombre de origen marroquí estaba en las aguas del Miño en la zona donde antes estaba el embarcadero. Después de rescatarlo, los agentes pudieron constatar que el casi ahogado tenía síntomas evidentes de estar bebido.

Presuntamente el hombre no había sido empujado desde el puente, como apuntaron los primeros indicios, porque no presentaba daños ni contusiones por el impacto. Después de sacarlo del agua, el hombre fue trasladado por una ambulancia de Portugal para recibir atención sanitaria por lo que los agentes no pudieron tomarle declaración para aclarar los hechos en el momento.

Lo que sí pudieron corroborar fue la presencia del hombre en varios bares de la zona en Salvaterra horas antes de producirse el incidente.

De hecho, algunos de los locales tuvieron que solicitarle que saliera del recinto debido al estado de embriaguez en el que se encontraba, según las declaraciones de algunos responsables de los establecimientos. Tampoco se pudo esclarecer quién había dado la voz de alarma sobre los incidentes.