Lorena, Diego y el resto de los ¿novios?

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

El vestíbulo del pazo de Castrelos semejó ayer por un rato al famoso camarote de los no menos famosos hermanos. No porque el personal estuviera como sardinas en lata, que no, sino porque ni Groucho hubiera imaginado situación tan disparatada. Y mira que tenía imaginación.

La cosa iba de boda. Lorena Lores, la cantante argentina afincada en Vigo, se casaba con Diego, su novio de toda la vida (en realidad desde hace un año). Ejercía de maestra de ceremonia Isaura Abelairas y de padrino Lois Pérez Leira. Hasta aquí todo normal. En esto empezaron a traspasar el umbral invitados vestidos de novia e invitadas vestidas de novio y la normalidad se fue a hacer gárgaras.

Las imágenes que valen mil palabras las tienen un poco más arriba. Ni que decir tiene que fue imposible la formación de nudos en la garganta entre los familiares más cercanos fruto de la emoción. Lo cual no significa que no hubiera lágrimas. Que las hubo. Pero de risa.

Para completar el cuadro Isaura Abelairas, como ya conté oficiante, trato de sorprender a los novios (sin saber que ya nada podía sorprenderles) con una peculiar teoría.

La concejala sostiene que cuando el conquistador español eligió el nombre de Buen Aire para bautizar a la hoy capital del país de los contrayentes lo que hacía en realidad era una previsión de futuro. Según la citada teoría, ya sabía que ese buen aire le susurraría a Diego 470 años después que acababa de llegar la mujer de su vida.

Le soplaría también al oído que lo mejor que podía hacer era dejarlo todo por amor y seguirla allende el Atlántico. Y eso hizo. El flechazo surgió hace un año, con ocasión de un concierto de Lorena en Argentina. Diego, técnico en sonido, estuvo en aquel concierto. El resto vendría por añadidura. Hasta las perdices que ayer no vimos. Quizá no porque no estuvieran, sino porque los ojos sólo sabían mirar en una dirección. Como para no hacerlo. Felicidades.

Los nervios del primer desfile rondaban a media mañana de ayer por el salón de actos del Ifevi. Más de una treintena de creadores, llegados desde los cuatro puntos cardinales, presentaban sus colecciones. Y entre ellos, sólo dos juegan en casa: Alberto Neves y Paola Vales.

El primero, que ya se hizo el año pasado con el premio a la colección más creativa, volvió a sorprender. La versatilidad es su seña de identidad. Nada es lo que parece. Las capas se convierten en faldas, la camisolas en vestidos largos... hasta seis prendas en una ha sido capaz de hacer.

Pese a su juventud, la inquietud creativa de Alberto viene de lejos. Con apenas 15 años ya diseñaba camisetas que vendía entre sus compañeros de colegio. Tanta creatividad en el apartado textil (diseña todo lo imaginable y más), la desparrama habitualmente en Lola B y ahora lo plancho, su tienda de las galerías Durán. Pero toca otros muchos palos. Por ejemplo, del estudio que comparte con tres colegas salió la Rianxeira, una de las vacas más llamativas de la Cow Parade.

Dice que si premian su trabajo, estupendo, y si no que también, porque lo que hace es divertirse. También dice que no tiene diseñadores favoritos, que le gustan todos siempre y cuando lo que hagan sea ponible.

En cuanto a Paola Vales, la otra viguesa, ha apostado por introducirse en elementos típicos de los trajes tradicionales gallegos, con propuestas originales y arriesgadas para novias. Pues que el jurado reparta suerte.

En restaurante del club baionés se dieron ayer un homenaje gastronómico el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y José María Amusátegui. Ambos son unos enamorados de Galicia y aprovecharon el macropuente para disfrutar del sol, del marisco y de las buenas compañías.