El multamóvil lleva una semana parado por una avería

VIGO

Dos meses después de salir de nuevo a la calle, el vehículo policial presenta un problema mecánico

11 oct 2007 . Actualizado a las 13:59 h.

La historia del multamóvil es la historia de un sinvivir. Tras su regreso hace dos meses después de superar los contratiempos legales, desde hace una semana se encuentra parado por una problema mecánico en la dirección.

Primero se retiró al parque central de maquinaria de Santa Cristina de Lavadores y en la actualidad se encuentra en un taller a la espera de reparación.

La interrupción de su actividad ha provocado el inmediato incremento del estacionamiento en doble fila.

No es la primera vez que el multamóvil sufre una avería. Para empezar, durante los primeros días de su andadura, en enero del 2005, el vehículo no funcionaba al no estar calibrado. De aquella, circulaba por las calles con el único objetivo de amedrentar a los infractores, aunque sin poder imponer multas.

Cuatro meses después el vehículo volvió a fallar y en esa ocasión la avería informática fue de tal envergadura que no pudo solucionarse en la ciudad y tuvo que viajar a Madrid.

De nuevo volvió a fingir durante un par de semanas que funcionaba con fines disuasorios.

Entonces el coche permaneció más de un mes en la capital española y su reparación supuso dos semanas de trabajo a los técnicos de la empresa que lo fabricó. Por si esto fuera poco la pasada primavera tuvo que enfrentarse a problemas legales, que obligaron de nuevo a su paralización durante más de dos meses.

El 7 de agosto salió a las calles, tras varios cambios en el procedimiento sancionador apoyados por informes jurídicos municipales. En el primer año y medio de vida del coche policial se impusieron más de 50.000 sanciones y 10.000 recursos.

Tras los resultados positivos de esta primera experiencia y, una vez superadas las trabas legales, la intención del Concello es poner en marcha una segunda unidad para lograr una mayor eficacia, sobre todo, contra la doble fila.

El vehículo actual fue cedido gratuitamente por la empresa Citroën al Concello y la administración municipal se encargó del equipamiento tecnológico en el que invirtió 36.000 euros.

La puesta en marcha del multamóvil consiguió reducir de forma considerable los problemas de mal estacionamiento en las calles de la ciudad debido a su carácter impersonal, que evitaba las típicas protestas de los conductores ante los agentes.