Madrid es desde ayer un inmenso escaparate en el que podemos encontrar todo lo que nos vamos a poner la próxima temporada. En el interminable laberinto de calles y stands del instituto ferial hay muchos con sello gallego. Como el de Olga Santoni, del que ayer no se movió la televisiva Lara Dibildos, a la sazón madrina de la colección.
La diseñadora viguesa ha llenado los baúles de punto, material que trabaja desde hace casi tres décadas, todo muy ponible y se ha lanzado a encandilar a posibles compradores. Una cosa es cierta, pocas firmas como la de Olga tienen una clientela tan fiel. No lo digo yo, lo dicen los libros de cuentas.
No sería de extrañar que, a partir de ahora, la pareja (?) de Muñoz Escassi vistiera moda viguesa con asiduidad. De hecho, de lo mucho que le gustaron algunas prendas hay evidencias gráficas. Y es que esta vez Olga Santoni ha apostado por los encajes, las lentejuelas, los adornos femeninos... En definitiva, la atracción.
Sin muchas ganas, dicho sea de paso. Y es que Regina Flor e Almeida había echado raíces en Vigo. Pero su trabajo es lo que tiene, que en el momento menos pensado hay que hacer mudanza. La culpa de ésta (mudanza, digo) hay que buscarla en la decisión del Gobierno portugués de bajar de rango a su consulado en la ciudad. Craso error.
El caso es que Regina Flor tiene los días contados en Vigo. 16 para ser exactos, porque el 17 de septiembre tiene que presentarse en la embajada de Nueva Delhi, donde le espera la silla de segunda embajadora y, según reconoce, un reto tanto a nivel personal como profesional. El primero derivado de la inmersión en una cultura bien diferente, y el segundo porque como potencia emergente que es la India en su país están muy interesados en profundizar relaciones.
Un ejemplo de los muchos y buenos amigos que ha hecho en Vigo en los tres años y ocho meses que ha estado aquí destinada, es que no tendrá una cena de despedida, ni dos. Tendrá tres. La primera, claro, que será el próximo miércoles, se la ofrecerá el cuerpo consular. Las dos restantes, sendos grupos de amigos.
De todas formas, más que una despedida, será un hasta pronto, ya que su hijo no la acompañará. Se queda en Vigo para terminar los estudios de Bachillerato, lo que implica que a la menor oportunidad, se plantará aquí. No le va a dar pereza ninguna. De hecho, igual recibe el nuevo año con las campanadas del Santa Irene.
Tal vez para hacerse a las distancias, eligió Zanzibar como destino vacacional. «El África negra es mi asignatura pendiente y estoy dispuesta a aprobarla», dice. Seguro que lo hace. Suerte.
En el Balneario de Mondariz no hay ni una habitación libre. Y en el campo de golf no se puede dar un paso sin encontrarse a alguna figura de este deporte. Es lo que tiene ser los anfitriones del Circuito Peugeot Tour, que regresa a Galicia después de siete años.
Hasta el domingo el campo estará cerrado para ameteurs. Sus calles están reservadas, entre otros, para Miguel Ángel Martín, Carlos Balmaseda, Manuel Moreno, Pedro Linhart...