Jinetes de la Guardia Civil peinan a diario el sur pontevedrés, declarado de «alto riesgo» para prevenir los incendios forestales durante la «Operación verano»
04 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.PONTEAREAS | Mondariz, ocho de la mañana, veinte grados de temperatura y un índice de riesgo de incendio «moderado».
Los siete jinetes de la Escuadra de Caballería de la Guardia Civil de Valdemoro, desplazada en las comarcas del sur de Pontevedra, se prepara para iniciar una nueva jornada laboral. Como parte del dispositivo de seguridad de la «Operación verano», su misión se centra en la prevención y protección de los montes de las comarcas de A Louriña, O Condado y A Paradanta, tres de las zonas de alto de riesgo de la provincia, de las que sólo se salvan Ribadumia, Cuntis, Moraña, Campolameiro y Pontecesures.
La escuadra parte hacia Ponteareas con el apoyo del Seprona. Suzukis y equinos inician el ascenso por las pistas forestales hasta donde llegan las ruedas. La zona es ya sólo accesible para los jinetes y ahí es donde Argentino, Cadete, Épico, Baturro, Burlón, Arameo y Bemol, guiados por el jefe de la escuadra, el cabo primero Pedro Ramón Aranda, deben demostrar sus aptitudes al adentrarse en los paraísos más vírgenes del monte gallego.
La unidad conoce bien la zona en la que ya trabajó el año pasado. La situación «cambió bastante» desde entonces pero toda precaución es poca en el ecuador de la época estival, «el mayor riesgo suele producirse siempre entre las semanas 31 y 39 del año».
La unidad impresiona, no sólo por el porte de sus caballos sino también por su capacidad de orientarse y alcanzar los entornos más inhóspitos. Cuando menos, cumple con su labor disuasoria y de protección, a tenor de los resultados a mitad de campaña. Su presencia facilita también a los lugareños colaborar en «lo más importante en la prevención de incendios, la información», explica el teniente jefe de la sección del Seprona en Pontevedra, José Manuel Ramos.
Denuncias
Las siete horas del primer servicio han sido tranquilas. Las actuaciones más allá de una intensa patrulla de varios kilómetros a la redonda se centraron en la identificación de algunas personas y vehículos.
Aún así quedan asignaturas pendientes, principalmente de información. Y es que, más allá de la localización de los potenciales terroristas medioambientales están los que aún no han asumido las posibles consecuencias de sus actuaciones, penalizadas también por Ley.
El escuadrón de Caballería ha presentado este mes cinco denuncias por quema de residuos agrícolas pese a que «está prohibido el empleo del fuego en cualquier actividad y una sóla chispa puede provocar un incendio a kilómetros», destaca el teniente del Seprona.
Los resultados de estas actuaciones son, tristemente, conocidos por todos y han engrosado varios capítulos de la crónica negra que se escribió en Galicia el año pasado.
Tras la jornada laboral, los primeros en disfrutar de un merecido descanso son los equinos, ya en las caballerizas. A los jinetes aún les quedan algunas horas de servicio de cuadras y de planificación de la nueva salida.
Su programa de trabajo, en coordinación con las demás unidades, estará guiado por el «Irdi», un documento elaborado por Medio Rural que define los índices de riesgo de la jornada y a diez días vista, sobre el que se planifican todas las actuaciones.
Fuerzas de seguridad y ciudadanía en general deben estrechar la vigilancia. Esta herramienta de trabajo vulnerable de cambios de última hora elevaba ayer hasta el nivel «alto», zonas de las comarcas de O Baixo Miño y O Condado. Unas variantes establecidas en función de la temperatura, la humedad del ambiente y las características del terreno.
Seprona y Caballería apelan a la concienciación ciudadana para la auto protección. En la mayoría de las ocasiones, sólo hace falta seguir los consejos, como «no acumular residuos en los domicilios, delimitar las zonas de limpieza o no hacer barbacoas y, ante cualquier riesgo, llamar al 062».