Fiel a su particular querencia por el monasterio de Canedo, el cardenal Carlos Amigo no perdona su escapada anual a tierras de O Condado. Que digo yo que debe de ser lo único que no perdona este hombre de absolución fácil que tantos afectos concita. El programa de su impepinable retiro incluye (sí o sí) una misa en la capilla de Mondariz Balneario. Lo que empezó como una eucaristía casi íntima, a petición de un reducido grupo de amigos, se ha convertido en una cita cuya nómina de fieles no para de crecer. Tan es así, que la celebración ha de realizarse fuera del templo porque en éste ya no se cabe. Bueno, pues tan esperada ceremonia será el domingo a las diez y media de la mañana. Ha elegido ese día por ser la víspera del Carmen, virgen a la que, obviamente, está dedicada la capilla mondarizana. Lo de la obviedad obedece a que además de ser la patrona del mar, lo es también de los balnearios. Pues buen retiro, Amigo. Es otro de los que cata con frecuencia los beneficios de la amistad. Hablo, claro, de Alberto Cuevas, cuya dedicación a la causa del reciente sínodo diocesano ha sido reconocida por Benedicto XVI con el nombramiento de prelado de honor. El caso es que sus compañeros de la tertulia de los jueves no quisieron perder la oportunidad de celebrar que, desde el pasado 27 de junio, tienen un amigo monseñor. ¿Qué cómo lo hicieron? Pues como se hacen estas cosas, alrededor de una mesa bien surtida y mejor servida por tierras del Val Miñor. A los postres le hicieron entrega de una placa con una leyenda en la que los tertulianos venían a decir que los honrados son ellos. Cuánto le hubiera gustado al recientemente fallecido inventor de la tertulia, Miguel Ángel Contreras, ejercer de maestro de ceremonias con su amigo Alberto. Seguro. La Comandancia de Marina hizo bueno ayer el aserto anticipando la celebración del Carmen. Los agradables jardines del edificio sirvieron de escenario al aperitivo que reunió a representantes de las distintas instituciones de la ciudad. Entre los que no faltaron a la cita estuvo Manuel Mariño, a punto de cambiar sus galones de comisario por los de jubiloso prejubilado; Franco Cobas, Georgina Bortolotto, Ramón Cortegoso... Terras Gauda apostó un buen día por convertir su concurso de cartelismo en uno de los principales del mundo y va a conseguirlo. Una de sus bazas es presentarlo en distintos escenarios, y siempre ante un público que puede hacer de efectivo altavoz. El último (escenario, digo) ha sido el Ritz madrileño, donde José María Fonseca reunió a personalidades del mundo de la cultura, la empresa, la diplomacia (Fumiyo Tusada o Carolina Tieu) y, por supuesto, la prensa. Precisamente Fernando Ónega fue el encargado de conducir el acto. Allí estuvieron, entre otros, sus colegas Fernando Jaúregui, Charo Oñate o Josemi Rodríguez Sieiro. Asistieron también corresponsales de prensa de Japón, China, México, Alemania, Francia... De todos llegaron carteles en ediciones anteriores. Este año esperan más de 54.000. El 30 de septiembre es la fecha tope. Avisados quedan.