Un vecino fastidia a una minusválida

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Crónica | Gran Vía

14 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Sufre una minusvalía del 52% y un linfoma. Pero a su vecino médico le importa muy poco y le impide salir del garaje en su vehículo obstaculizando la salida. María Celina López Ponte, nacida en Viveiro hace 82 años, pero residente en Vigo desde que tenía doce, vive en un edificio de la Gran Vía, cerca de la plaza de España. En el año 1999 el doctor Omar Simón Murillo, del Xeral, le diagnosticó una «radialespondiloucartosis cervical severa, con afectación de todos los espacios de la cervical dos a la ocho». Además presenta «dolor en cintura y limitación en la movilidad irradiándose el dolor por todas las columna». Esta mujer es incapaz de levantarse si se arrodilla y tiene severos problemas si se enfrenta a una cuesta o una escalera. Por si fuera poco, sufre un linfoma y la tratan con quimioterapia y tiene que salir con frecuencia de su casa para que le practiquen diversas terapias y pruebas. Pero para María Celina bajar al garaje y montarse el coche no es nada fácil. Menos mal que en octubre la comunidad de vecinos instaló un ascensor para discapacitados en el que cabe la silla de ruedas, porque antes tenía que bajar a la calle y entrar por el garaje. Pero una vez dentro del párking siguen las dificultades, porque su vecino aparca el coche de manera que obstaculiza la salida del suyo. Por lo que tiene en ocasiones tiene que llamar a un taxi. «Es que el vecino quiso comprar la plaza y no se la vendí».