Reportaje Una goleta con 17 tripulantes finlandeses recaló en el puerto deportivo de Baiona antes de cruzar el Océano Atlántico
06 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cruzar el océano a vela es una aventura reservada para los marineros más intrépidos. Y Baiona suele ser un lugar de paso para muchos de ellos. La última embarcación que ha arribado ha sido el Helena , una goleta de 38 metros de eslora, tripulada por 17 jóvenes finlandeses dispuestos a emular a los antiguos descubridores. La nave ha estado amarrada durante todo el fin de semana en el puerto de Ronáutica, tiempo en el que los marineros han aprovechado para hacerse con provisiones y llenar sus despensas de cara a las duras jornadas que están por venir. Desplegaron las velas el 14 de octubre en Finlandia y durante su travesía han pasado por puertos de Suecia, Alemania, Holanda e Inglaterra. En Baiona han tocado tierra por penúltima vez antes de poner rumbo al mar Caribe, el gran reto que emprenderán desde el puerto de Cascais, en Portugal, la próxima semana. Buque escuela La embarcación es uno de los pocos grandes veleros del país nórdico y está amadrinado por la esposa de un ex-presidente del gobierno. Fue construido en el año 1992 y nunca ha dejado de navegar. En este tiempo, ha dado ocho veces la vuelta al mundo y recorrido más de 230.000 millas náuticas, según cuenta su capitán, Sami Kujansiun. La goleta pertenece a una empresa que lo explota como buque escuela. Sus tripulantes son personas con conocimiento en el mundo de la navegación y que quieren vivir una experiencia que no tiene nada que ver con un viaje de placer a bordo de un crucero de lujo. «Quien decide venir con nosotros a bordo, renuncia a las comodidades, para la búsqueda de otras sensaciones más enriquecedoras», comenta el capitán. «Aquí tenemos una cocina que utilizamos tres veces al día y el espacio en los camarotes también es bastante limitado, aún así creo que la sensación de libertad que se vive dentro del barco es algo único», afirma. El puerto de Baiona dijo ayer adiós a este barco que ha llamado la atención de vecinos y visitantes durante todo el fin de semana. La bahía seguirá sirviendo de abrigo a expedicionarios de todas las nacionalidades que buscan conocer otros lugares.