«Uno de los retos que tuve que afrontar fue no caer en el morbo»

VIGO

Entrevista | Álvaro Otero El autor vigués presenta hoy su cuarta novela, «De mar y de muerte», una historia de misterio y una reflexión sobre la condición humana

24 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Álvaro Otero, escritor y periodista que es capaz de alternar la recreación de otros mundos con el relato diario de la cruda realidad, presenta hoy su tercera novela, De mar y de muerte . En el acto que tendrá lugar en la Casa del Libro a partir de las 20 horas, estará acompañado por su editor, Francisco Villegas; por el último ganador del Premio Blanco Amor, Francisco Castro; y por el médico forense Luis Concheiro. - Tanto su primera obra, «Waelrad», como la segunda, «Días de agua», y ésta, tienen el mar al fondo ¿Es una obsesión? -Es que hablar de 'novela de mar' es como si llamamos 'novela de tierra' a una de Tolstói o de Paul Auster. El mar es un fondo sobre el que actúan las personas y en el que se producen determinas situaciones, es decir, que su aparición es meramente circunstancial. - Lo que sí tienen en común su novela anterior y la que hoy presenta es una trama de misterio... -Sí. Para mí una función importante de la literatura es la de captar la atención del lector. Atraparle desde el primer momento siempre es un reto. Y el reto en esta novela, desde el punto de vista técnico, era sostener y llevar adelante un drama en un espacio muy reducido como es el pequeño barco en el que se produce la situación principal, aunque hay varias historias que confluyen. - La novela arranca con la aventura de unos de polizones ocultos en la bodega de un mercante en un puerto africano, y más tarde se mezcla con la peripecia de un grupo de jóvenes que salen a navegar en una ciudad del norte de España y quedan a la deriva ¿Está ambientada en algún lugar concreto? -No. No me gusta acotar geográficamente las historias que cuento porque creo que limita mucho la imaginación del lector. En esta caso, la historia primigenia parte de una conversación que tuve con una persona que conocí en Ghana. La de los chicos a la deriva forma parte de un reto que me apetecía mucho, que era desarrollar desde un punto de vista literario, el caso de personas llevadas al límite psicológico y físico. - En la presentación le acompañará un médico forense, ¿A qué se debe? -Por mi formación periodística me gusta documentar mucho las situaciones que se producen en las novelas que escribo, y en este caso, tuve la fortuna de contar con el doctor Luis Concheiro, que es una eminencia en medicina forense y legal, con el que entré en contacto mientras preparaba un reportaje para El País. Él me ha ayudado a documentar todo el deterioro físico y psicológico que se produce en los personajes de esta novela. - ¿Puede herir sensibilidades? -Otro reto para mí era no caer en el morbo ni en ningún tipo de escatología gratuita. El tema tiene mucho peso, sobre todo en la segunda parte del libro, aunque en este caso hay otro plano de lectura que invita a la reflexión profunda, que en este caso quiere ser sobre el amor, sobre la amistad y sobre la lealtad, que son aspectos de la condición humana que me interesa explorar.