Reportaje | El Ayuntamiento abandona sus propiedades en el barrio antiguo Los habitantes de la zona histórica de Vigo acusan a la administración local de ser la primera en dar mal ejemplo al abandonar a su suerte los inmuebles municipales
12 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen los más suspicaces del barrio que si el Casco Vello vive sumido en el abandono es porque la mayoría de sus habitantes son gatos y éstos no interesan a los políticos porque no votan. A lo anterior añaden el elevado número de inmigrantes que figuran entre los escasos tres mil vecinos, muchos de los cuales no tienen derecho a voto. Para confirmar el desprecio que, a su juicio, el Concello demuestra por el barrio antiguo sus habitantes animan a comprobar el estado actual en el que se encuentran las propiedades municipales. Para empezar remiten al edificio Cambón, en la calle Oliva, muy próximo a la colegiata y anterior sede de la Consellería de Pesca. El inmueble fue cedido en su día por la Xunta de Galicia al Concello para ser utilizado como sede de la alcaldía viguesa. Con el tiempo el gobierno local fue cambiando de idea hasta el punto de descartar la ubicación y sustituirla por la del edificio del rectorado, al que la alcaldía se trasladará en los próximos días. Posteriormente el Concello acordó destinar el inmueble a la sede del Parque Nacional Illas Atlánticas, ubicación que no recibió el visto bueno de la Xunta por advertir problemas de acceso. El resultado es el abandono del Cambón, cuyo estado actual, totalmente ruinoso, nada tiene que ver con el que ofrecía en el momento de la cesión. Pisos para jóvenes Los vecinos sugieren que si el inmueble resulta de difícil acceso para sedes públicas, se utilice para viviendas de jóvenes, antes de que se caiga a pedazos. Máxime, cuando los pisos contruidos en la Ferrería para la población más joven, finalmente no han tenido ese destino. Después de permanecer cerradas las catorce viviendas más de un año, la mitad serán utilizadas por la Xunta y una parte las destinará el Concello para acoger a las mujeres maltratadas. La Escuela de Hostelería, situada en O Berbés, es otro de los inmuebles municipales abandonados, según los vecinos. Tras figurar también entre las posibles sedes para el Parque Nacional Illas Atlánticas, finalmente fue descartada y en la actualidad la puerta continúa cerrada sin darle aprovechamiento alguno, pese a la excelente situación. Otra de las cuestiones que más indignan a la población del barrio antiguo vigués es la permanencia del mercadillo de la calle San Vicente. En este sentido, el Concello ha expresado en varias ocasiones su intención de clausurarlo, algo que de momento no se ha producido. Los vecinos advierten que si el gobierno local no tiene intención de eliminarlo, entonces deberá admitir su existencia, lo que significaría incluirlo en las guías turísticas. El mercadillo se celebra durante las mañanas de los domingos en pleno centro de Vigo, muy próximo a la calle Elduayen y a la Porta do Sol. En él se pueden encontrar todo tipo de objetos de segunda mano, desde herramientas, hasta discos, libros, algún que otro zapato y productos de droguería. En la actualidad la polémica se centra en la zona de A Pedra. El proyecto para cubrir la calle de las ostras ha reavivado el debate y dividido a vecinos y comerciantes. Mientras que estos últimos ven con buenos ojos la actuación, los vecinos aseguran que veintiocho balcones situados en las fachadas quedarán sin vistas a la calle y que ésta se convertirá en un nido de botellones y de toda clase de actividades marginales. El mal estado que presentan buena parte de los edificios del barrio es otra de las preocupaciones de la población. Asegura que caminar por algunas zonas es como jugar a la ruleta rusa. El vandalismo y los ruidos nocturnos son dos problemas más a añadir a la lista del Casco Vello. El primero ha atacado duro los fines de semana en algunas calles como Oliva o Real, mientras que los ruidos son una constante en las zonas con más bares de jueves a domingo. Para los vecinos del barrio antiguo el consorcio creado para la rehabilitación se está encontrando con serias dificultades. Es el caso, dicen, de la localización de los propietarios de viviendas. Recuerdan que casi el 90% de los pisos que el consorcio ha conseguido rescatar se encuentran situados en la Ferrería.