CONTRAPUNTO
07 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Y luego dicen que los vigueses consumen un millón de cajas de antidepresivos al año. Lo extraño es que no hayan agotado la producción. Cómo, si no, podrían soportar un día tras otro pesadillas como el plan general, el centro comercial A Laxe, el AVE o los aparcamientos subterráneos. Uno confía en rebajar la dosis al retorno de las vacaciones, engañado por el cambio de aires. La esperanza de que los chaparrones acaben con la sequía de los embalses que abastecen a Vigo y nos libren de una recaída eleva por momentos los ánimos. Tanta felicidad se trunca de un plumazo con sólo dar un garbeo por la Porta do Sol. Allí los operarios de la concesionaria de limpieza riegan el pavimento como posesos mientras se resguardan de la tromba de agua que cae sobre la ciudad. ¡Socorrooo! Que alguien lo explique antes de que nos volvamos locos y de que se desabastezcan las farmacias.