El día que ellas comen solas

Andrea Aira VIGO

VIGO

JORGE PÉREZ

Reportaje | Una jornada sin hombres en Bouzas Una tradición de hace más de veinte años que nació como una reunión entre primas y cuñadas, para competir con sus maridos, reúne ahora a más de 200 personas

18 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?as mujeres de Bouzas celebraron ayer su tradicional comida sin maridos, durante las fiestas de la villa marinera. Este acto congrega cada año a más personas. En esta ocasión fueron 235 mujeres, entre las que estaba la concejala de bienestar social, Marta Iglesias. La Zona Franca cedió la entrada de su edificio en Bouzas de manera gratuita para esta particular iniciativa femenina. Celia Veiga, una de las mujeres de la villa , calificó el detalle como una deferencia, porque el área en donde edificó el Consorcio es un relleno marítimo, que antiguamente era el muelle de su barrio. Esta comida surgió de manos de unas primas, hermanas y cuñadas, hace más de veinte años. Sus maridos tenían una reunión similar también enmarcada dentro de las fiestas de Bouzas, por el día de la patrona. Mientras ellos iban a comer fuera, ellas los esperaban tranquilamente en casa, o tomando el aperitivo en un bar. Las mujeres de la familia Veiga-Márquez y Veiga-Domínguez decidieron comer juntas hace ahora 23 años, entonces eran sólo cuatro. Al año siguiente algunas amigas quisieron asistir a esta cita, y pasaron a ser ocho. La propuesta se hizo cada vez más popular y ahora superan ya los dos centenares de asistentes. Puede acudir quien quiera, las mujeres fundadoras de la familia Veiga siguen estando en el comité organizador. Buscan presupuestos entre diferentes cáterings y restaurantes, y luego hacen publicidad sobre la comida para que las mujeres interesadas puedan comprar las entradas, de tal manera que cada una paga su plato. La concejala Marta Iglesias afirmó que el Ayuntamiento colabora en esta iniciativa con una pequeña aportación económica, para ayudar sobre todo a mujeres que no se puedan permitir pagar la entrada. Desde el Concello consideran importante este almuerzo «porque aglutina a todas las mujeres de Bouzas y les permite celebrar las fiestas juntas». El 90% de las comensales son de la villa, el resto son amigas, o gente que tiene una vinculación especial con la zona. También hay algunas que viven desde hace años en otras ciudades, pero que vuelven cada año para reunirse con sus amigas, y saber que tal les van las cosas. Este es el caso de Pilar Márquez que vive en Cádiz, pero que vuelve siempre durante las fiestas para visitar a sus familiares y amigos. Otras vienen de Madrid, Barcelona o Canarias, pero sin duda la que viene desde más lejos es Cuqui , como la llaman cariñosamente sus ex vecinas, una austriaca casada con un gallego de Bouzas, que vive actualmente en Namibia. Cuqui afirma que vuelve todos los años por la buena acogida que tuvo desde el principio. En esta ocasión hay mujeres que están haciendo cursos en Bouzas, y que asisten a la comida como fórmula para integrarse en la villa marinera. Hay personas de todas las edades, en algunas familias ya se juntan hasta tres generaciones. Entre las actividades de la reunión destacan la elección de la reina de la fiesta, y sus damas de honor, y el sorteo de distintos productos que les regalan comercios de la zona. Hay desde cestas de fruta, a vales por un corte de pelo, pasando por tartas hechas de gominola.